Para las aves, sufrir una lesión grave en el pico puede convertirse en un problema muy serio. Lo necesitan para alimentarse, beber agua, arreglarse las plumas y realizar muchas de sus actividades diarias.
Eso fue lo que le ocurrió a un cálao terrestre del sur que vive en el zoológico ARTIS de Ámsterdam, en Países Bajos.
El animal había perdido buena parte de las dos mitades de su pico y, aunque había aprendido a desenvolverse así, tenía muchas dificultades.
Por eso, un equipo de veterinarios y especialistas decidió buscar una solución poco habitual: fabricarle dos prótesis a medida mediante impresión 3D.
Lo sorprendente fue que el ave comenzó a utilizarlas el mismo día de la operación y, a la mañana siguiente, ya podía recoger comida por sí sola.
Cómo quedó el cálao después de perder parte de su pico
El protagonista de esta historia es un macho de cálao terrestre del sur, una especie africana de gran tamaño que pasa buena parte del día buscando alimento en el suelo.
Estas aves utilizan el pico para casi todo. Les sirve para buscar comida entre la vegetación, sujetar presas y arreglarse las plumas.
Pero este ejemplar había sufrido una lesión importante.
Gran parte de las secciones superior e inferior de su pico se habían roto, dejando dos pequeños muñones.
A pesar de eso, el cálao había conseguido adaptarse y todavía podía alimentarse. Sin embargo, no podía utilizar el pico con la misma facilidad que antes.
Los cuidadores del zoológico sabían que necesitaba algo más que acostumbrarse a vivir con la lesión.
Así que buscaron ayuda en el Hospital Universitario Veterinario de Utrecht, donde un equipo de especialistas comenzó a estudiar cómo reconstruir las dos partes dañadas.
El desafío era conseguir que las piezas encajaran bien y resistieran los movimientos habituales del animal.
Cómo fabricaron dos prótesis con impresión 3D para reconstruir su pico
Los veterinarios no podían colocar cualquier pieza. Necesitaban recuperar la forma del pico original y adaptar las prótesis a lo que había quedado de él.
Para hacerlo, utilizaron una tomografía computarizada de la cabeza del cálao y los fragmentos del pico que se habían conservado después de la lesión.
Con esa información, los especialistas de la Universidad de Utrecht reconstruyeron su forma en una computadora.
Después diseñaron dos prótesis de nailon impresas en 3D, una para la parte superior y otra para la inferior.
Pero fabricarlas era solo una parte del trabajo.
También había que conseguir que permanecieran firmes cuando el ave buscara comida, sujetara objetos o utilizara el pico para arreglarse las plumas.
Para eso, los especialistas emplearon pequeñas bases de titanio y tornillos que permitieron fijar las prótesis a las partes que conservaba el animal.
Según los responsables del procedimiento, se trata del primer caso conocido en el que se reconstruyen simultáneamente las dos partes del pico de un ave mediante prótesis impresas en 3D.
Además, conservar los diseños digitales tiene una ventaja: si alguna de las piezas se desgasta o necesita reemplazarse, los especialistas pueden fabricar otra a partir del mismo modelo.
Sin embargo, todavía era necesario comprobar cómo reaccionaría el cálao al tener nuevamente las dos partes de su pico.
Qué hizo el cálao apenas un día después de la operación
Una vez terminada la intervención, los veterinarios tenían que observar si el ave conseguía utilizar las nuevas piezas.
Y la respuesta llegó mucho antes de lo que podían esperar.
El cálao comenzó a usar las prótesis el mismo día de la operación.
Pero la señal más clara apareció a la mañana siguiente.
Los cuidadores observaron cómo el animal recogía un ratón del suelo por sí solo, utilizando su nuevo pico.
Era un avance importante para un ave que llevaba tiempo viviendo con las dos partes dañadas.
Unos días después también comenzó a utilizar las prótesis para acicalarse, una actividad habitual que había quedado limitada por la lesión.
Los primeros resultados fueron positivos, aunque los especialistas todavía deben comprobar cómo resisten las piezas el uso diario y si necesitan ajustes con el tiempo.
El caso también puede servir para estudiar nuevas formas de tratar lesiones graves del pico en otras aves.
Por ahora, el mayor logro es el del propio cálao: después de perder buena parte de su pico, volvió a recoger alimento y a arreglarse las plumas con dos piezas fabricadas especialmente para él.
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