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Un fotógrafo revisó las imágenes tomadas en una reserva de 246 acres cerca de Chicago y descubrió un ave distinta de las demás, tenía plumaje masculino en un lado del cuerpo y femenino en el otro, pero esa condición no impidió que defendiera su territorio y consiguiera pareja e incluso criara polluelos

Por Skarlett Soto · 17 septiembre, 2026 · 10:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Un fotógrafo revisó las imágenes tomadas en una reserva de 246 acres cerca de Chicago y descubrió un ave distinta de las demás, tenía plumaje masculino en un lado del cuerpo y femenino en el otro, pero esa condición no impidió que defendiera su territorio y consiguiera pareja e incluso criara polluelos
Imagen generada con inteligencia artificial
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Si mirabas a esta ave por un lado, parecía un macho, con el plumaje negro y blanco característico de los bobolinks.

Pero bastaba verla desde el otro para que pareciera una hembra, con tonos marrones y dorados mucho más discretos.

Su aspecto desconcertó a quienes lograron observarla.

Pero el ave siguió comportándose con bastante normalidad.

Y cuando comenzaron a seguir lo que hacía durante las semanas siguientes, apareció otra sorpresa.

¿Qué estaba ocurriendo con este pájaro dividido en dos colores?

Cómo encontraron a este pájaro tan curioso 

El protagonista del descubrimiento es Luke Dahlberg, que trabaja en conservación y además es un apasionado observador de aves.

En mayo de 2026 visitó Hill ‘N Dale Preserve, un espacio protegido de 246 acres ubicado al noroeste de Chicago.

Su idea era fotografiar bobolinks que habían regresado de sus zonas de invernada en Sudamérica para comenzar la época de reproducción.

Todo parecía normal hasta que llegó el momento de revisar las fotos.

En una de las imágenes había un pájaro muy extraño.

Su plumaje parecía dividido casi exactamente por la mitad.

Un lado tenía los colores negros y blancos característicos de los machos, mientras que el otro mostraba las plumas marrones y doradas de las hembras.

Dahlberg pensó por un momento que podía tratarse de un cambio extraño durante la muda.

Pero cuando regresó a la reserva semanas después y volvió a encontrar al mismo individuo, se dio cuenta de que no era algo pasajero.

Había encontrado una condición que aparece muy pocas veces en la naturaleza.

Una condición que aparece muy pocas veces en la naturaleza

Dahlberg compartió sus imágenes con otros observadores y especialistas.

Todo apuntaba a un caso de «ginandromorfismo bilateral».

Pero ¿qué significa esto?

Es una condición en la que un animal presenta características masculinas y femeninas distribuidas en lados opuestos de su cuerpo.

En este caso, lo que podía observarse claramente era el plumaje.

El ave no fue capturada para estudiar sus cromosomas u órganos internos, por lo que no puede afirmarse que todo su organismo estuviera literalmente dividido en una mitad masculina y otra femenina.

Se cree que el ginandromorfismo puede originarse por un error durante las primeras etapas de formación y división celular.

Y es extremadamente raro.

La literatura científica reúne menos de 100 individuos documentados con esta condición, distribuidos entre unas 45 especies de aves.

Este, además, parece ser el primer caso documentado en un bobolink.

Pero su aspecto terminó siendo solo una parte de lo extraño.

El ave permaneció en la reserva el tiempo suficiente como para que pudieran observar algo que pocas veces se consigue estudiar en estos casos: cómo se comportaba.

Lo más extraño apareció cuando comenzaron a observar su comportamiento

A pesar de tener un plumaje tan particular, durante las semanas siguientes su comportamiento se parecía mucho al de los demás machos.

Cantaba.

También realizaba vuelos de cortejo y estableció un territorio que defendía frente a otros machos.

Y después ocurrió algo todavía más llamativo.

El ave terminó formando pareja.

Hubo anidación y se observaron polluelos que llegaron a abandonar el nido.

Es decir, aquella condición tan evidente en su plumaje no le impidió participar en una temporada reproductiva aparentemente exitosa.

Eso tampoco permite saber exactamente cómo estaban distribuidas sus características sexuales internas, porque nunca fue capturada para estudiarlas.

Después, el ave dejó de ser vista en la reserva

Pero eso no significa necesariamente que le haya ocurrido algo.

Los bobolinks son migratorios y, después de reproducirse en Norteamérica, realizan un largo viaje hacia sus zonas de invernada en Sudamérica.

Por eso, lo más interesante de este caso no fue solamente encontrar un ave con un plumaje extraordinariamente raro.

Fue tener la oportunidad de observarla durante semanas y descubrir que cantaba, defendía su territorio, buscaba pareja y llegó a participar en la crianza de polluelos, igual que los demás bobolinks que habían regresado aquella primavera.

 

Puedes consultar el artículo citado en: Stępniewski, J., & Surmacki, A. (2023). The first case of bilateral gynandromorphic plumage type in the bearded reedling Panurus biarmicus. The European Zoological Journal, 90(2), 643–647. https://doi.org/10.1080/24750263.2023.2231000

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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