La NASA anunció esta semana un cambio importante en el cronograma de su programa ARTEMIS, que tenía como objetivo principal llevar astronautas a la Luna por primera vez en más de 50 años. Había grandes expectativas respecto a esta misión, la cual también incluía el despliegue de satélites, entre otros objetivos. Finalmente, la institución estadounidense informó una reestructuración de su plan y detalló que el alunizaje se postergaría para 2028.
La misión que mantenía en vilo a la comunidad científica
Al anunciar un posible alunizaje como parte del programa Artemis II, la NASA generó grandes expectativas en la comunidad científica. Es que se trataba del proyecto más ambicioso de la institución estadounidense, ya que llevaría a astronautas a un terreno que no fue explorado en más de medio siglo. Y si bien esta sería solo una parte del nuevo proyecto, su importancia lo convierte en el eje central del mismo.
Hace unos meses, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio anunció que la llegada a la Luna se adelantaría para 2026, más precisamente en abril. Dicha iniciativa involucraba al cohete Space Launch System y la cápsula Orion, dos desarrollos tecnológicos claves de la agencia para conseguir una larga permanencia fuera de la órbita terrestre. Se trata de un gran desafío técnico, para el cual la institución aseguraba estar totalmente preparada.
La directora de lanzamiento del proyecto, Charlie Blackwell-Thompson, destacó que el cohete Space Launch System se encontraba «prácticamente ensamblado y listo». Lo único que faltaba acoplar era la cápsula Orion para completar las pruebas en tierra. No obstante, esta semana, las autoridades indicaron que, por cuestiones de seguridad y planificación, cambiarían el cronograma de las misiones, incluido el alunizaje.
Un giro inesperado
El anuncio oficial de la Administración Espacial sobre el futuro del programa informado como un «aumento de frecuencia». Es que no tan solo se postergó la llegada a la Luna, sino que también agregaron nuevas misiones en el proyecto. Esto redefinirá de manera directa el futuro de la exploración, en la que priorizarán la seguridad, la estandarización técnica y la frecuencia en vuelos.
«La NASA debe estandarizar su enfoque, aumentar la frecuencia de los vuelos de forma segura y ejecutar la política espacial nacional del presidente», reza el comunicado oficial, ratificado en una conferencia de prensa en el Centro Espacial Kennedy por Jared Isaacman, administrador de la agencia. Según explicó, la competencia internacional y la presión geopolítica obligaron a realizar estos ajustes.
Cabe resaltar que el plan original era llevar a los astronautas a la superficie lunar en 2026, en el marco del programa Artemis III. Con las modificaciones, dicha misión se postergó para 2027, aunque ahora no incluiría el viaje a la Luna, sino que dispondría de nuevos objetivos, más ligados a la tecnología y a las capacidades operativas en órbita baja terrestre que a la exploración espacial.
«La misión Artemis III, prevista ahora para 2027, se diseñará para probar los sistemas y las capacidades operativas en órbita terrestre baja, con el fin de preparar el aterrizaje de Artemis IV en 2028», reza el comunicado oficial. Según explicaron, esto permitirá reforzar la plantilla y reconstruir las competencias básicas para sostener un nuevo ritmo. La postura, específicamente, es volver a lo básico y establecer los cimientos para avanzar con los demás proyectos.
El principal objetivo
Las autoridades de la NASA informaron que el cambio de planes en este nuevo proyecto espacial, además de prever ajustes técnicos, responde a la necesidad de consolidar una presencia humana en órbita lunar. Se trata de un objetivo considerado como un paso previo a la exploración en Marte. Asimismo, la idea es sentar las bases para una estación orbital lunar, que permita el despliegue permanente y el desarrollo de tecnología de soporte vital, extracción de recursos y movilidad.
