Los Laboratorios Nacionales Sandia, con sede en Livermore, California, desarrollaron una nueva tecnología en forma de chip llamada memoria de acceso aleatorio electro-termo-química o ETCRAM, según sus siglas en inglés, que podría traer eficiencia al uso de los dispositivos electrónicos y su consumo energético. La creación tuvo apoyo de la Oficina de Ciencia del Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE), tras ser elegida como finalista de los premios R&D 100 de 2026. La tecnología, por esto, continúa en desarrollo con el objetivo de posicionarse como una alternativa más eficiente frente a otras memorias analógicas existentes.
Cambios con respecto a una batería
Si bien los investigadores a cargo del ETCRAM quieren replicar el uso de una batería tradicional, Alec Talin, uno de los que forma parte del equipo, dijo: «Se puede pensar en ETCRAM como un dispositivo de memoria, uno que puede cargar una batería a la mitad, dejarla de cargar y usar esa energía».
En la última nota informativa difundida por Sandía, explicaron que el equipo aclaró que no todos los materiales usados en baterías sirven para el almacenamiento de información y dieron el ejemplo de los iones de litio, que sirven para guardar energía y no para el tipo de tecnología que buscaban desarrollar.
Nuevo chip de la mano del DOE
Los laboratorios en California avanzaron en la memoria, que es diferente a la digital convencional, ya que este sistema permite guardar un rango de valores analógicos mediante pulsos eléctricos y calor que modifica las propiedades de los materiales en el dispositivo, sin quedarse en solo ceros y unos, con menos gasto de energía y en un contexto donde el consumo por los centros de datos IA se intensifica.
Tras ganar el programa de la Oficina de Ciencia del DOE, con un financiamiento para su progreso, el ETCRAM, conocido por ser un nuevo chip, podría ser aplicable en un futuro para dispositivos electrónicos como teléfonos, automóviles, electrodomésticos o sensores de mayor precisión integrados en otros artefactos. A su vez, podrían resistir temperaturas extremas, abriendo la posibilidad de su aplicación en satélites y a otras tareas fuera de la atmósfera. De este modo, desde los laboratorios Sandia explicaron que la radiación no dañará este tipo de componentes de cómputo, que resultan más eficientes que las tecnologías equivalentes actuales.
Elliot Fuller es otro de los que comandó el proyecto y dijo: «ETCRAM puede lograr una precisión 100 veces mayor que la tecnología de punta que existe hoy en día, y al menos tres órdenes de magnitud más de rango dinámico».
Según lo informado, existía un desafío técnico que fue superado: lograr la maximización de la densidad de información almacenada en un volumen determinado del chip. Y esto fue logrado gracias al calentamiento, que acelera el proceso electroquímico utilizado para la memoria y permite mayor precisión, como lo buscaban.
Como dato extra, la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) señaló que el consumo eléctrico de los servidores de datos podría llegar a 800 000 millones de kWh al año hacia 2050 en un escenario de alta demanda de estos artefactos en caso de que el ETCRAM logre una adopción masiva en la industria.
Su tamaño como chip
El ETCRAM es visto como un microprocesador funcional de los más pequeños en el mercado y Fuller, como investigador a cargo, tiene como objetivo escalar su potencia y reducir su tamaño a escala nanométrica para que resulte todavía más competitivo frente a otras tecnologías de memoria existentes y que podrían crearse.
El propio Fuller indicó que su equipo de Sandia fue el primero en ahondar en este tipo de chips y que, tras su trabajo pionero, otros equipos siguieron el camino de memorias electroquímicas asistidas térmicamente.
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