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En Estados Unidos siguieron a más de 4500 animales y descubrieron que la sola presencia humana cambió el comportamiento de más del 65 % de las 37 especies evaluadas, y mientras algunos como los cuervos, ampliaron sus recorridos, otros como los coyotes, tendieron a reducirlos

Por Skarlett Soto · 9 septiembre, 2026 · 9:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
En Estados Unidos siguieron a más de 4500 animales y descubrieron que la sola presencia humana cambió el comportamiento de más del 65 % de las 37 especies evaluadas, y mientras algunos como los cuervos, ampliaron sus recorridos, otros como los coyotes, tendieron a reducirlos
Imagen generada con inteligencia artificial
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Cuando salimos a caminar por la naturaleza, creemos que no dejamos huella si nos llevamos la basura y no hacemos ruido.

Pero la realidad de la fauna silvestre es muy diferente.

Un estudio publicado en Science mostró que la sola presencia de personas puede cambiar la forma en que muchos animales utilizan el espacio que los rodea.

¿Puede la forma en que disfrutamos de la naturaleza afectar a las mismas especies que queremos admirar?

El enorme seguimiento que permitió medir nuestra presencia

Para saber cómo reaccionan los animales cuando hay personas cerca, sin confundir nuestra presencia con los cambios que hacemos en el paisaje, el equipo de investigación analizó una enorme cantidad de datos.

Revisaron casi 12 millones de ubicaciones GPS de más de 4500 animales, pertenecientes a 22 especies de aves y 15 de mamíferos en Estados Unidos.

Los científicos aprovecharon los grandes cambios en la movilidad de las personas durante la pandemia de 2020.

Ese periodo les dio una oportunidad poco común para estudiar qué pasaba con los animales a medida que cambiaba la cantidad de personas a su alrededor.

Para saber dónde había más o menos actividad humana, combinaron las rutas de los animales con datos anónimos de dispositivos móviles entre principios de 2019 y mediados de 2020.

Los resultados fueron bastante llamativos: más del 65 % de las especies cambió la forma en que utilizaba el espacio o el ambiente en relación con la presencia de personas.

Respuestas muy distintas ante nuestra llegada

Uno de los datos más curiosos del estudio es que no todos los animales reaccionaron igual.

Algunos redujeron el espacio por el que se movían cuando aumentaba la presencia humana, mientras que otros hicieron exactamente lo contrario.

Por ejemplo, los cuervos empezaron a moverse por áreas mucho más grandes, sumando alrededor de 26 kilómetros cuadrados a sus recorridos semanales.

Los investigadores creen que una posible explicación es que estas aves aprovechen fuentes de comida relacionadas con la presencia de personas.

Los coyotes hicieron todo lo contrario.

Cuando aumentaba la actividad humana, tendían a reducir en unos 11 kilómetros cuadrados el espacio que utilizaban durante la semana.

Y ahí aparece algo interesante.

Nuestra presencia no hace que todos los animales simplemente huyan. Cada especie responde a su manera.

Los animales sienten más nuestra presencia en lugares naturales

El estudio también mostró que el tipo de lugar importa mucho.

Los efectos de la presencia humana fueron más fuertes en paisajes que habían sido menos modificados por las personas.

Esto cambia un poco la forma en que solemos pensar nuestra huella sobre la naturaleza.

No solo importan las carreteras, los edificios o las ciudades que construimos.

Incluso cuando no cambiamos físicamente un lugar, nuestra presencia puede hacer que algunos animales utilicen ese espacio de otra manera.

Y los que viven en lugares más naturales pueden reaccionar de forma diferente a aquellos que conviven habitualmente con la actividad humana.

Nuestras acciones tienen consecuencias, aunque no las veamos

Este estudio nos hace pensar de otra manera en cómo usamos los espacios naturales.

Durante mucho tiempo, buena parte de la conservación se concentró en evitar grandes cambios, como construir, talar árboles o explotar determinadas zonas.

Pero hay algo mucho menos visible que también importa.

Nosotros mismos.

Eso no significa que tengamos que dejar de caminar por un parque, visitar un bosque o disfrutar de la naturaleza.

Lo que muestran estos datos es que no todos los animales reaccionan igual a nuestra presencia y que tampoco lo hacen de la misma manera en todos los lugares.

Entender esas diferencias puede ayudarnos a decidir cuándo y cómo usar determinados espacios sin molestar más de lo necesario a la fauna que vive allí.

Porque podemos caminar por un lugar sin dejar basura, sin romper una planta y sin hacer demasiado ruido.

Y aun así, los animales pueden saber que estuvimos ahí.

 

Puedes encontrar el estudio completo: Oliver, R. Y., Yanco, S. W., Ellis-Soto, D., Jesmer, B. R., Cohen, J., Gao, S., Patchett, R., Avgar, T., Bildstein, K. L., Bakner, N. W., Barber, D., Barker, K., Barnes, J. G., Bastille-Rousseau, G., Belant, J. L., Benson, J. F., Bêty, J., Beyer, D. E., Bird, D., … Jetz, W. (2026). Interacting effects of human presence and landscape modification on birds and mammals. Science, 392(6800), 879–884. https://doi.org/10.1126/science.adq3396

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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