Un objeto extraño, pero muy poderoso, está deambulando por nuestra galaxia, lo sorprendente de todo esto es que, podría devolvernos a la edad de piedra si pasa cerca de nosotros. Está a punto de reescribir lo que sabemos de la vida y evolución de ciertos cuerpos celestes.
¿Qué es ese objeto en la galaxia que podría hacernos retroceder en el tiempo?
Este es el objeto más poderoso del universo, un imán giratorio más grande que jamás haya existido. Es el equivalente cósmico de un gran tiburón blanco que reduciría a polvo todos tus átomos y podría borrar los datos de todos los medios magnéticos, llevándonos a la edad de piedra.
Si pensabas que las estrellas de neutrones eran grandes y aterradoras, bueno, aún no has oído hablar de sus primas estelares más poderosas. Al igual que las estrellas de neutrones, los magnetares son restos de explosiones de supernovas (como este Big Bang y el nacimiento del universo).
Y hay un magnetar errante por la galaxia. Recientemente, el telescopio espacial Hubble captó un magnetar, denominado SGR 0501+4516, que se desplaza por la Vía Láctea desde un origen hasta ahora desconocido. Este objeto, extraordinario por su naturaleza y comportamiento, es un hallazgo único.
Se trata de las estrellas más magnéticas que conocemos. El campo magnético de la Tierra es de tan solo unos 0,6 Gauss. Un imán de refrigerador es de 10 Gauss. El campo magnético de un magnetar puede alcanzar una intensidad de un cuatrillón de gauss.
¿Cuánto tardaría un monstruo estelar como el magnetar en destrozar nuestro planeta?
Lo usual es que un magnetar se quede tranquilo por la galaxia, ocupándose de sus propios asuntos. Pero si decidiera pasar cerca de nosotros, hay varias formas en que un magnetar podría acabar con toda la vida en la Tierra, junto con el propio planeta.
Si se acerca demasiado al planeta, empezarías a sentir su presencia cuando estuviera a medio camino entre la Luna y la Tierra. A esa distancia, un magnetar borraría la información de las bandas magnéticas de todas tus tarjetas de crédito, creando un gran problema en los datos.
Pero lo peor es que si se encuentra a unos 1000 km de distancia, tus átomos se estirarían y deformarían. Tu campo bioeléctrico se alteraría, desintegrando tu estructura molecular. Y tu cuerpo simplemente desaparecería, así que es capaz de borrarnos también de la Tierra.
Como si ser los imanes giratorios más grandes del universo no fuera suficiente, los magnetares también pueden verse afectados por fenómenos llamados terremotos estelares, que ocurren cuando la corteza de una estrella se agrieta, liberando cantidades masivas de radiación al espacio.
Esta explosión de radiación podría comprimir el campo magnético terrestre e ionizar parcialmente la atmósfera terrestre, incluso a 50 000 años luz de distancia. En 2004, la radiación gamma de un magnetar alcanzó nuestro planeta, liberando más energía que el Sol en los últimos 250 000 años.
¿Hay de que preocuparnos? Esto es lo que sabemos
No tienes que angustiarte, estos objetos están bastante lejos y la mayoría de los magnetares no sobreviven muchos años. Su corta vida útil termina cuando se convierten en estrellas de neutrones, aún densas y aún magnéticas, pero no tan peligrosas como un magnetar.
El magnetar SGR 0501+4516 fue descubierto en 2008 por el Observatorio Swift de la NASA, cuando detectó intensos destellos de rayos gamma del borde de la Vía Láctea. Desde entonces, han podido seguir su trayectoria en el espacio.
Lo más impresionante es que esta llamarada reciente no se originó en la Vía Láctea, sino en una galaxia vecina: M82, a 12 000 años luz (similar a esta galaxia en estudio de hace 20 años). Es conocida por su alta concentración de estrellas masivas, un lugar propicio para el nacimiento de magnetares.
Descubrieron que este magnetar no parece haber nacido de una supernova, como se pensaba. La NASA considera que el magnetar pudo haberse formado por medios menos convencionales, como la fusión de dos estrellas de neutrones de baja masa, o el colapso de una enana blanca en un sistema binario.
