Christopher Heckscher llevaba tiempo buscando una luciérnaga de la que nadie tenía noticias desde 1983.
Había visitado varios lugares de Maryland y Delaware sin encontrarla. Hasta que, el 3 de junio de 2026, mientras recorría una pradera del parque estatal Brandywine Creek, vio unas luces que le resultaron familiares.
No eran los destellos que suelen verse en las luciérnagas de esa zona. Tenían un color ámbar y se repetían de una manera muy particular.
Heckscher sospechó que había encontrado a Pyractomena similis, una especie que llevaba 43 años sin registros científicos confirmados en Estados Unidos y Canadá.
Y después de examinar uno de los ejemplares, pudo comprobar que estaba en lo cierto.
La luciérnaga también fue encontrada en Virginia durante esa misma primavera.
Cómo identificó el investigador a una luciérnaga que llevaba cuatro décadas sin registros
Lo que permitió a Heckscher reconocerla fue su forma de emitir luz.
Los machos producían entre 10 y 20 destellos rápidos de color ámbar, hacían una breve pausa y repetían la secuencia.
Era un patrón diferente al de otras luciérnagas que el entomólogo conocía en la región.
Aquella noche logró observar entre ocho y doce ejemplares volando por la pradera.
Aunque todo apuntaba a que había encontrado la especie que buscaba, necesitaba confirmar su identidad.
Para hacerlo, examinó uno de los insectos bajo el microscopio y comprobó que sus características físicas coincidían con las de Pyractomena similis.
Era la primera vez desde 1983 que se confirmaba su presencia.
Durante esos 43 años, la especie había estado perdida para la ciencia. No porque se hubiera demostrado su desaparición, sino porque nadie había conseguido volver a documentarla.
Es posible que siguiera viviendo en la región todo ese tiempo, aunque pasara desapercibida.
En qué tipo de hábitat natural se encontró esta luciérnaga
La pradera donde Heckscher encontró los ejemplares también puede ayudar a entender dónde vive esta especie.
Era un terreno con arbustos y vegetación que había crecido de forma natural, dentro del parque estatal Brandywine Creek.
Los pocos registros anteriores indican que Pyractomena similis puede encontrarse en praderas cercanas al agua.
Sin embargo, todavía se sabe muy poco sobre sus hábitos y las condiciones que necesita para sobrevivir.
En muchas zonas rurales, los campos se cortan con frecuencia para mantener la hierba baja o facilitar las actividades agrícolas y ganaderas.
En otros lugares, la vegetación crece durante más tiempo y forma espacios con características diferentes.
Esos cambios pueden influir en los insectos que viven allí, aunque todavía no se sabe qué importancia tienen para esta luciérnaga en particular.
Por eso, los investigadores quieren prestar atención a otras praderas parecidas a la de Brandywine Creek.
Si encuentran nuevos ejemplares, podrán empezar a conocer mejor los lugares donde vive y las condiciones que necesita.
Qué significa este redescubrimiento para la conservación de la especie
Después de 43 años sin registros, encontrar nuevamente a Pyractomena similis es importante. Pero todavía falta saber cómo se encuentra la especie.
Heckscher observó entre ocho y doce ejemplares aquella noche. Eso confirma que había luciérnagas en la pradera, pero no permite calcular el tamaño de su población.
Tampoco se sabe cuántas pueden vivir en otras zonas de Delaware, Virginia o los estados vecinos.
Durante más de cuatro décadas, los investigadores no tuvieron nuevos registros que les permitieran estudiar su comportamiento, su reproducción o los lugares donde habita.
Ahora podrán volver a buscarla y reunir información sobre esos aspectos.
También será necesario conocer si enfrenta amenazas y qué características de su entorno convendría conservar.
Por el momento, no hay datos suficientes para afirmar que la especie se haya recuperado o que esté fuera de peligro.
Lo que cambió con este hallazgo es que los científicos ya saben dónde encontrarla y pueden retomar su estudio.
Heckscher pasó por varios lugares antes de reconocer aquellos destellos ámbar en una pradera de Delaware. Ahora queda saber si Pyractomena similis también sigue viviendo en otros rincones de la región donde nadie la ha buscado recientemente.
Puedes revisar el estudio completo en: Fallon, C. E., Walker, A. C., Joyce, R., Baine, Q., Buschman, L. L., Cicero, J., Faust, L., Heckscher, C. M., & Pfeiffer, B. (2026). Extinguished or overlooked? An examination of lost firefly species of the US and Canada. Journal of Lost Species, 1. https://doi.org/10.66264/r4siwh4a
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