Una abeja llega a una flor para alimentarse, pero encuentra a otra que ya está allí. A veces espera o busca otra flor. Otras, intenta desplazarla.
Un grupo de investigadores de Inglaterra pasó dos años observando situaciones como esta y descubrió que las abejas melíferas suelen llevar ventaja frente a otros polinizadores.
Registraron cerca de 300 encuentros entre distintas especies y comprobaron que las melíferas ganaban la mayoría. En aproximadamente una de cada cinco victorias, llegaron a empujar o perseguir a los otros insectos.
También observaron algo menos evidente: algunos visitantes preferían alejarse cuando encontraban una abeja melífera en la flor.
El estudio plantea una preocupación para los científicos, especialmente en lugares donde hay muchas colmenas y pocas flores disponibles para los insectos silvestres.
Qué ocurre cuando dos insectos quieren alimentarse de la misma flor
Las flores atraen a muchos visitantes. Abejas, abejorros y pequeñas moscas llegan buscando néctar y polen, y no es raro que varios coincidan en una misma planta.
La mayoría de esos encuentros dura apenas unos segundos. Un insecto se acerca, otro se aparta y ambos continúan buscando alimento.
Pero los investigadores también vieron empujones y persecuciones.
Para estudiar estos comportamientos, pasaron 93 horas observando flores de zarzamora y hiedra en cinco lugares de Cambridgeshire, Inglaterra.
Las abejas melíferas ganaron la mayoría de los encuentros competitivos, aunque no siempre tuvieron que recurrir al contacto físico.
En las zarzamoras, otros insectos evitaron a las melíferas en el 28,4 % de los encuentros. En la hiedra ocurrió algo parecido, pero la proporción fue mayor: 35,6 %.
Esto quiere decir que, en bastantes ocasiones, los visitantes buscaban otra flor al encontrarse con una abeja de colmena.
Para los científicos, ese comportamiento también era importante. No hacía falta que hubiera una persecución para que un insecto terminara alimentándose en otro lugar.
Qué descubrieron al comparar a las abejas con otros polinizadores
El estudio fue realizado por investigadores de la Universidad Anglia Ruskin y publicado en la revista científica Ecological Entomology.
Además de observar los encuentros, el equipo comparó la cantidad de abejas melíferas con la presencia de otros insectos en las flores.
En las zarzamoras encontraron que cuando se duplicaba la abundancia de melíferas, la presencia de abejorros era un 14 % menor.
No significa que los abejorros desaparecieran de la zona, sino que se observaban menos en esas flores cuando había más abejas de colmena.
En la hiedra también encontraron una relación entre una mayor presencia de melíferas y una menor cantidad de abejas solitarias y sírfidos, unas moscas que suelen confundirse con abejas por su apariencia.
Sin embargo, hubo una especie que se comportó de manera diferente.
La abeja de la hiedra, que es silvestre, fue la única capaz de disputar regularmente el acceso a las flores frente a las melíferas.
Los científicos también observaron que los encuentros competitivos aumentaban con las temperaturas más altas.
El estudio no permitió demostrar que esto se debiera a una reducción del néctar. Lo que sí encontraron fue una relación entre el calor y la frecuencia de esos encuentros.
Por qué la cantidad de colmenas importa para los polinizadores silvestres
Las abejas melíferas son conocidas por producir miel, pero también visitan las flores de numerosos cultivos y plantas silvestres.
La diferencia es que muchas viven en colmenas mantenidas por apicultores. Cuando se concentran varias colmenas en una misma zona, miles de abejas pueden salir a buscar alimento en los alrededores.
Y esas flores también las necesitan otros insectos.
Los abejorros, las abejas solitarias y los sírfidos forman parte de la comunidad de polinizadores. Algunos visitan muchas plantas diferentes, mientras que otros dependen de flores más específicas.
Si los recursos son escasos, tener una gran cantidad de abejas melíferas buscando alimento puede aumentar la competencia.
Esto no significa que las abejas de colmena sean malas ni que haya que dejar de producir miel. Simplemente, su presencia también debe tenerse en cuenta cuando se busca proteger a los polinizadores silvestres.
Una de las medidas que puede ayudar es conservar plantas nativas y procurar que haya flores disponibles en distintas épocas del año
También es importante considerar dónde se instalan las colmenas y cuántas puede haber en un lugar sin aumentar demasiado la presión sobre los recursos florales.
Los investigadores todavía necesitan conocer mejor qué consecuencias tienen estos encuentros para las poblaciones silvestres a largo plazo.
Por ahora, el trabajo realizado en Cambridgeshire muestra que no todos los insectos tienen las mismas oportunidades cuando coinciden en una flor.
A veces una abeja melífera desplaza a otra especie con un empujón. Otras veces, el visitante se aleja antes de que ocurra nada.
Son encuentros breves, pero ayudan a entender por qué la cantidad de abejas de colmena puede influir en los lugares donde otros polinizadores buscan alimento.
Puedes revisar el estudio completo en: APA CITE: Buckle, V. A., Brown, P. M. J., Carter, T., & Ings, T. C. (2026). Honeybees directly outcompete other flower visitors through interference competition on shared resource. Ecological Entomology, 1–15. https://doi.org/10.1111/een.70139
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