El Departamento de Trabajo (DOL) confirmó este jueves un acuerdo conjunto con la Fundación Nacional de Ciencias (NSF) para capacitar a los trabajadores norteamericanos bajo el programa TechAccess y prepararlos para los inminentes desafíos que traerá la aplicación de la inteligencia artificial al mercado laboral.
Estados Unidos quiere estar a la vanguardia de la IA
Desde la explosión de los desarrollos en inteligencia artificial, Norteamérica se convirtió en uno de los principales laboratorios a nivel mundial para la exploración de este valioso recurso, con miras a convertirse en un país de vanguardia en la materia y cantar victoria en la carrera tecnoenergética con China.
A las puertas de una nueva reconfiguración geopolítica, la potencia americana abocó esfuerzos y recursos para adelantarse a la competencia mediante el proyecto Pax Silica, que impuso a la administración de Donald Trump una agenda para garantizar el progreso en el desarrollo de las IA a nivel nacional.
Como parte de la estrategia, el gobierno recogió la exigencia de una mayor cantidad de fuentes energéticas para abastecer los centros de cómputo y no tardó en anunciar acuerdos de inversión con Japón para la construcción de reactores nucleares que serían útiles para tal fin, por US$70 000 millones.
Asimismo, en los últimos días la Oficina de Hidrocarburos y Energía Geotérmica confirmó el diálogo con el Servicio Geológico para trabajar en la exploración de minerales críticos (materia prima fundamental para la infraestructura de los centros de datos) en territorio nacional.
De esta manera, la gestión republicana demostró estar a la altura de las exigencias de la nueva era. Y, en la jornada de hoy, anunció una nueva iniciativa orientada a ocuparse de la capacitación de los recursos humanos para «cerrar la brecha entre las capacidades de IA del país y la fuerza laboral».
Ante el creciente temor por las capacidades superadoras de las máquinas, que podrían reemplazar a la mano de obra humana, el DOL y la NSF firmaron un Memorándum de Entendimiento para trazar una estrategia de actualización de los conocimientos del personal, para prevenir la pérdida de competitividad ante los «cerebros virtuales».
La noticia llega luego de que gigantes como Amazon confirmaran despidos masivos en sus plantas para suplir las labores de sus trabajadores por sistemas de inteligencia artificial que prometen eficiencia en las operaciones y disminución de costos para la empresa.
El proyecto del DOL para preparar a los trabajadores para el impacto de las nuevas tecnologías
El innovador proyecto, titulado TechAccess: AI-Ready America está enfocado en la ampliación de los conocimientos y herramientas en inteligencia artificial que actualmente dominan los trabajadores y las empresas estadounidenses.
Teniendo en cuenta que se trata de una revolución que avanza a gran velocidad, el gobierno asegurará espacios de preparación para la manipulación y el aprovechamiento de los sistemas inteligentes, garantizando que el mayor porcentaje posible de estadounidenses en edad laboral cuente con nociones básicas en la materia.
«La iniciativa garantizará que todos los trabajadores cuenten con las habilidades, los conocimientos y la capacitación necesarios para tener éxito en una economía impulsada por la IA», explicó Lori Chavez-DeRemer, secretaria del DOL.
Como método para alcanzar el objetivo de la integración de la IA en los sistemas de trabajo y educación, las entidades responsables diseñaron una estrategia de alfabetización que conectará TechAccess con instituciones públicas, para asegurar el máximo alcance de la medida.
Parte esencial de la misma serán los American Job Centers, las oficinas de empleos que serán transformadas en centros educativos para reforzar la democratización de los conocimientos en el área e intentar disminuir al máximo el porcentaje de ciudadanos en riesgo de ser desempleados por desconocer los beneficios de las innovaciones.
Millonaria inversión
Para impulsar el proyecto, la NSF anunció el desembolso de US$224 000 000 para la creación de 56 centros de coordinación estatales y territoriales, cada uno de los cuales contaría con una inversión anual de hasta US$1 000 000, por un plazo estimado de 3 años, que podría extenderse 12 meses más si hay necesidad de reforzar la preparación en el distrito correspondiente.
