Nunca es suficiente cuando se trata de Elon Musk. Él siempre quiere cada vez más y hace tiempo borró la palabra imposible de su vocabulario. A la base lunar con la que ya planea sorprendernos, ahora se le añade un súper cañón. ¿Qué pretende hacer con él?
Elon Musk construirá un súper «cañón» en el espacio
Elon Musk ha anunciado que construirá un súper «cañón», además de su propia base lunar. Anteriormente, el magnate había dejado sin palabras a los científicos en la Super Bowl al hacer público que SpaceX concentrará sus esfuerzos en construir una base en la Luna antes de llevar a la humanidad a Marte. Se trata de un drástico cambio de estrategia, cuyo trasfondo responde a motivos técnicos y de viabilidad.
Además, el empresario no pierde de vista la meta de acelerar el desarrollo de infraestructuras espaciales para la IA. Hoy los esfuerzos de SpaceX están puestos en el levantamiento de una ciudad autosuficiente en la Luna. La construcción de una Base Lunar Alfa se une al resto de los compromisos que ha tomado SpaceX con la NASA.
Con cada anuncio y decisión, Elon Musk consigue sobrecogernos y soñar con el día en que la humanidad descubra ese «algo» que hay en el mundo exterior y todavía se nos resiste. Cuando creíamos que el camino estaba trazado, el reconocido empresario ha comunicado otro objetivo llamativo, inquietante y misterioso.
El proyecto de Elon Musk que genera asombro e incertidumbre al mismo tiempo
Tras conocerse la importancia que Elon Musk le da a la robótica y la automatización, los ojos vuelven a estar sobre él. Por eso, era el momento perfecto para expresar que quiere construir un «cañón» impulsor de masa en su Base Lunar Alfa.
Gerard O’Neill desarrolló el primer prototipo de una máquina como esta en 1976. Lo hizo con un presupuesto de US$2000. Entonces, demostró que su modelo de prueba era capaz de disparar proyectiles a 40 metros por segundo. Tenía otra peculiaridad, soportaba una aceleración 33 veces la gravedad existente en la Tierra. Luego, con más financiación logró construir una versión mejorada con una aceleración mucho mayor.
Pese al óptimo funcionamiento de máquinas como esta, en términos de ingeniería presenta varios retos. Para empezar, nunca se ha construido nada en la Luna. Antes de que suceda, tendríamos que construir muchas cosas desde cero, ya que los costos serían muy altos si lleváramos la fábrica desde la Tierra. Además, los niveles de energía que necesitaría la máquina para funcionar serían sustanciales. Aun así, Elon Musk parece decidido… ¿Qué quiere hacer con ese «cañón»?
Cómo funciona el cañón lunar de Elon Musk y qué quiere hacer con él
Cuando aparecen en escena proyectos como estos, cambios como el de Starlink pierden peso, aunque tengan una gran trascendencia en la Tierra. Y es que Elon Musk quiere lanzar masas a la Tierra a 2.4 km/s con su gigantesco cañón lunar. Su máquina puede compararse con una vía de ferrocarril recta que se extiende por varios kilómetros de superficie lunar, con un equipamiento compuesto por bobinas electromagnéticas y superconductoras.
Dichas bobinas son esencialmente imanes ultrapotentes que solo se activan cuando fluye electricidad a través de ellas. Se conservan a temperaturas criogénicas para que puedan llevar corriente con una resistencia casi nula. Un conductor de masas, que en síntesis es una catapulta electromagnética, utiliza electricidad en lugar de explosivos.
En la Tierra, alcanzar una velocidad como la que busca Elon Musk requiere una vía de casi 1000 km de largo, escenario poco práctico. En cambio, la Luna tiene una gravedad más débil que acota ese requisito y, como no hay atmósfera, no existe resistencia en el aire.
Los planes de Elon Musk pasan por fabricar satélites en la superficie lunar recurriendo a recursos locales, como silicio y oxígeno extraídos de las propias rocas lunares. Luego, la idea es lanzarlos a través del conductor de masas para crear su constelación propuesta de un millón de centros de datos orbitales.
Por ahora, el cañón de Elon Musk es algo «aspiracional». No obstante, con la tecnología existente hoy en día no podemos descartar que su cañón llegue en algún momento para sorprendernos y hacernos soñar en grande. Hasta que ese momento llegue, nos tenemos que conformar con los aeropuertos para viajes espaciales que construye SpaceX.
