Febrero podría quedar en la memoria estadounidense como el mes del colapso polar. Puede que no afecte en nada en tu vida cotidiana pero el clima se hará sentir. El vórtice polar está cambiando de forma drástica y las consecuencias las sentiremos en los próximos días ¿Qué cambios se esperan?
Qué sucede en el vórtice polar
El vórtice polar es una especie de «escudo» contra el frío más intenso de la Tierra. Nos ayuda a mantenernos a unas temperaturas adecuadas para nuestros cuerpos. ¿Cómo lo hace? Conservando el aire ártico confinado alrededor del Polo Norte. Si este sistema se debilita o se rompe, el equilibrio tambalea y puede derivar en consecuencias fatales para el ser humano, como un invierno impredecible donde las temperaturas bajo cero no serían el mayor de nuestros problemas.
El frío podría desplazarse hacia latitudes medias. Además, el invierno ya no se comportaría igual. El vórtice polar es una estructura atmosférica de gran escala, cuyo fin es girar sobre el hemisferio norte durante el invierno. Podemos imaginar que hablamos de un anillo de vientos muy intensos, que comprende desde la superficie hasta más de 48 kilómetros de altura.
Dentro de este perímetro, atrapa el aire más frío protegiéndonos de temperaturas que no podamos soportar. Los satélites meteorológicos del Servicio Nacional de Satélites, Datos e Información Ambiental (NOAA, por sus siglas en inglés), son eficientes para predecir el tiempo. No ayudan así a planear nuestro outfit y diferentes actividades al aire libre. En esta línea, los últimos datos que llegan desde el vórtice polar sobrecogen, estremecen y nos dejan en modo «alerta».
El vórtice polar nos ayuda, pero podría dejar de hacerlo
En condiciones normales, el vórtice polar mantiene el aire más frío atrapado en los polos y nos deja a salvo de temperaturas extremas. El problema surge cuando ese equilibrio se pierde, dando lugar a tormentas invernales alarmantes. Su sistema está organizado con dos capas conectadas. Por un lado, la estratosfera, a gran altitud, y, por otro, la troposfera, donde se crea el tiempo meteorológico que todos conocemos.
Cuando el vórtice polar alcanza el colapso o se debilita, el aire ártico se va hacia el sur. ¿La consecuencia de esto? Puede dar lugar a temperaturas gélidas y tormentas invernales a latitudes medias. Dichas interrupciones suelen ser la continuación a un evento de calentamiento estratosférico, cuando la suba de la presión y las temperaturas de la estratosfera generan alteraciones en el vórtice.
Las últimas semanas han estado marcadas por una vigilancia mayor a la estratosfera por parte de los meteorólogos. Han interceptado algo que podría afectar de lleno a los ciudadanos de Estados Unidos. Muy atento porque podría cambiar muchos de los planes que tienes en mente, abarcando desde el transporte que utilizas hasta los lugares que transitas.
Un escenario gélido se presenta para Estados Unidos
La web del clima Severe Weather Europe prevé un colapso del vórtice polar que podría desencadenar olas de frío extremo este mes, después de un calentamiento estratosférico de hasta 50ºC. Dicho organismo recoge datos de un evento de calentamiento estratosférico previsto para mediados de febrero provocando la desestabilización del vórtice polar complicando las perspectivas de finales del invierno para Estados Unidos, Canadá y Europa.
La ola de frío puede extenderse más de lo previsto por lo que aumenta la precaución en en infraestructuras eléctricas, calefacción y redes de transporte.
Las anomalías en el vórtice polar han hecho saltar las alarmas en Estados Unidos, ya que este tipo de situaciones pueden dañar ecosistemas no adaptados a temperaturas bajas, afectar a la fauna silvestre e incrementar el consumo energético. Mantente siempre informado y prevenido pero sobre todo más abrigo durante febrero.
