Hay un rincón del universo donde no existe suelo ni vida: todo es una masa de lava hirviendo.
A medida que exploramos el cosmos, nos hemos acostumbrado a encontrar planetas de roca como el nuestro o gigantes de gas como Júpiter. Sin embargo, los astrónomos acaban de toparse con algo que rompe todos los esquemas.
¿De qué se trata este planeta que se niega a envejecer y prefiere mantenerse en un eterno estado de caos?
Qué es este extraño planeta rojo
Estamos viviendo una auténtica época dorada para la ciencia espacial. Gracias a la potencia de los nuevos telescopios, nuestra capacidad para «mirar» hacia las estrellas ha dado un salto increíble.
Ya no nos conformamos con saber que hay un planeta ahí fuera; ahora queremos saber si tiene nubes, de qué color es su cielo o qué secretos esconde bajo su superficie.
Los descubrimientos más recientes nos están enseñando que la Vía Láctea es un catálogo de rarezas que supera cualquier guión de Hollywood.
Estos avances no son solo para acumular datos, sino para entender nuestro propio origen. Al observar estos mundos extraños, estamos mirando versiones alternativas de lo que podría haber sido nuestro Sistema Solar si las condiciones hubieran sido apenas un poco distintas.
Un misterio que los científicos no logran descifrar
Entre los miles de planetas que hemos encontrado, hay uno en especial que tiene a los expertos muy inquietos. Está aquí «al lado», a unos 34 años luz de nosotros, pero no se parece a nada que hayamos visto antes.
No es una bola de gas como Júpiter, pero tampoco es un mundo de roca sólida con montañas y mares como el nuestro. De hecho, cuando los investigadores vieron los datos por primera vez, pensaron que había un error, porque el planeta es enorme, pero extrañamente «ligero».
Imagina un lugar que es un 60% más grande que la Tierra, pero que se siente casi hueco o «esponjoso» en comparación.
Es tan misterioso como lo que hay atrapado en el océano. Es un mundo que parece haber quedado atrapado en el tiempo, manteniendo una temperatura tan alta que cualquier intento de formar una corteza sólida fracasa una y otra vez.
Lo que más intriga a los expertos es cómo, después de casi 5000 millones de años, este planeta sigue siendo una masa informe y turbulenta que brilla con luz propia en la oscuridad del espacio.
El «ojo» de magma y su atmósfera de azufre
El misterio se llama L 98-59 d. Este es el mundo que los científicos describen hoy en la revista Nature como una pieza única en la galaxia. No tiene suelo firme porque entre el 70% y el 90% de su interior es un océano de magma perpetuo que se hunde hasta los 5740 kilómetros de profundidad. Pero lo que termina de convertir a este planeta en un «infierno» inhabitable es su atmósfera.
- Un aire tóxico: Está compuesta principalmente por hidrógeno, pero tiene un contenido altísimo de azufre, de hecho, el 10% es sulfuro de hidrógeno, el gas responsable de un olor insoportable a huevos podridos.
- Calor que funde metales: Con temperaturas que superan los 1500 °C, la atmósfera atrapa el calor de su estrella de forma tan agresiva que impide que el magma se convierta en roca. Es tan impresionante como la creación de un pozo nuclear.
- Un ciclo sin fin: Debido a que no hay una corteza sólida que los separe, el interior fundido y el aire venenoso intercambian materiales constantemente, creando un paisaje que parece sacado de las etapas más violentas de la creación del universo.
A pesar de ser un lugar donde la vida es físicamente imposible, L 98-59 d nos ofrece una oportunidad de oro. Al estudiarlo, los astrónomos pueden ver cómo era nuestro propio planeta en sus inicios, antes de que el magma se calmara y la vida tuviera una oportunidad. Es un recordatorio fascinante de que lo «imposible» es solo algo que aún no habíamos encontrado, tal como sucede con este fármaco que curará muchas enfermedades.
