Las grandes potencias del mundo, entre las que podría estar Estados Unidos, no pierden de vista el accionar de México, que se encuentra en su punto álgido a nivel tecnológico. El país azteca se ha convertido en un actor global clave en cuestiones de desarrollo tecnológico. El espacio exterior es el objetivo de conquista de las grandes agencias mundiales pero ahora México es quien da la nota con un proyecto que dará de qué hablar y varios querrán implementar.
México avanza con su tecnología día a día
Se dice que México será el paraíso de la tecnología del futuro. Para lograrlo, el presente es el mayor obsequio que tiene el país. A menudo, el mundo tecnológico parece ir más rápido de lo que el ciudadano de a pie alcanza a comprender. Cuando sale a luz la última actualización de algún dispositivo, detrás hay un grupo de expertos gestando otro aún más espectacular.
Muchas de las que cosas que hoy hacemos no serían posibles sin las tecnologías avanzadas. Conceptos como inteligencia artificial que hace años sonaban lejanos hoy se han instalado profundamente en nuestro vocabulario. La IA ya permite algo que antes estaba prácticamente prohibido para las marcas: hacer diagnósticos más rápidos y precisos y tratamientos personalizados.
Asimismo, también vislumbramos avances en el sector de las energías renovables, como la solar y la eólica. Biotecnología y tendencias de blockchain y fintech son otras de las tecnologías que están retumbando. Pero ninguna de las nombradas es la tiene a las potencias mirando hacia México, sino una aún más ambiciosa.
Tecnología futurista con el sello de México llega al espacio
México se convirtió en estos últimos tiempos en un hub estratégico de IA en Latinoamérica y muchos de sus centros de datos están ligados a las multinacionales más importantes como Microsoft, Google y Amazon y se espera que para el 2030 llegan a ser más de un centenar. Sin embargo, el hito que nos convoca está más asociado con el programa KiboCUBE de Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Exterior y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial.
Gracias a él México ha dejado una huella en la Estación Espacial Internacional. Y aquí no hablamos de la Luna ni de reactores nucleares, sino de estudiantes y profesores de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla que se dieron a la empresa de crear un artefacto tan útil como demandado en varios países que necesitan tener bajo control y anticipar los movimientos que suceden debajo de la Tierra.
No es un hecho menor. El lanzamiento marcará un hito para México con el fin de prevenir desastres naturales y minimizar los riesgos para garantizar la seguridad y salubridad de su población. Tendrá la facultad única de avisar a tiempo y disponer con anticipación de los recursos necesarios para evitar una catástrofe ambiental. Muchos países con movimientos volcánicos sabrán de lo que hablamos y de la importancia de contar con monitoreo satelital.
Un dispositivo vital que predecirá los movimientos más temibles de la Tierra
Gxiba-1 se trata de un satélite miniaturizado y estandarizado con un objetivo claro: la observación de la Tierra. Misión orientada a monitorizar la actividad volcánica y la dispersión de cenizas en México. El uso del satélite hará posible el seguimiento de volcanes activos a través de observación óptica, brindando datos significativos para la disminución del riesgo de desastres y el monitoreo ambiental, sobre todo en ubicaciones cercanas a ciudades sumamente pobladas.
Los resultados ponen el foco en mejorar la capacidad de análisis y respuesta frente a episodios de emisión de cenizas. Este factor influye tanto en la seguridad de la población como en la óptima gestión de emergencias. La iniciativa afianza a México como el sexto país beneficiario del programa KiboCUBE, después de Kenya, Guatemala, Mauricio, Moldavia e Indonesia.
Este hito eleva las capacidades académicas de México y sienta un precedente estratégico para el país. Siendo así, ¿cómo podrían Estados Unidos, u otras grandes potencias, no mirar a México? Mucho más teniendo en cuenta que Estados Unidos ya registra significativos avances en esta materia, como el despliegue del sistema GOES R, los satélites GPS o el satélite artificial Telescopio Espacial James Webb (JWST). En esta línea, pero a menor escala, una tecnología prohibida en Estados Unidos es un boom que muchos quieren en México.
