La administración de Donald Trump adoptó un fuerte compromiso con los agricultores estadounidenses, brindándoles herramientas y acompañándolos con políticas para fortalecer la productividad. En este marco, el Instituto Nacional de Alimentación y Agricultura (NIFA) participa en la financiación de una nueva herramienta que cambiará la gestión del sector agrícola en EE. UU. para siempre.
El compromiso de Donald Trump
Desde el inicio de su segunda gestión, Donald Trump anticipó que profundizaría el apoyo al sector agrícola estadounidense, al que considera crucial para el funcionamiento del país. Es por eso que desarrolló la Agenda de Revitalización Rural, la cual busca incentivar la producción y aumentar las inversiones. Esta estrategia responde a las preocupaciones de los trabajadores rurales, quienes viven un escenario de completa incertidumbre.
La crisis económica, sumada a las consecuencias de la guerra arancelaria y la guerra de Irán, genera una fuerte preocupación sobre el futuro de estos trabajadores, que temen perderlo todo. Frente a ello, el Gobierno creó esta agenda e implementó una serie de medidas para traer calma ante el complicado panorama actual. «Defender a los Estados Unidos es defender a los agricultores», destacó Brooke Rollins, secretaria de Agricultura, en un reciente discurso.
Entre las políticas adoptadas por el Gobierno se encuentra la Ley Integral de Bienestar Agrícola, que inyecta US$100 mil millones en reembolsos de impuestos totales en 2026, US$50 mil millones para el nuevo Programa de Transformación de Salud Rural y para las Zonas de Oportunidades Permanentes y Fondos de Oportunidad de Calificados Rurales. Además, participan en la financiación de proyectos tecnológicos orientados a este sector.
Una herramienta que cambiará para siempre la gestión agrícola
El Instituto Nacional de Alimentación y Agricultura compartió este viernes los avances de un proyecto de innovación tecnológica que llega a EE. UU. para cambiar la gestión agrícola para siempre. Se trata de una herramienta que permite «escuchar» las plantas y el suelo en tiempo real para saber cuándo y cómo regar o fertilizar sus cultivos. Esta tecnología facilitaría el trabajo de los agricultores y aumentaría la producción.
Este proyecto, en el que trabaja un equipo de investigación de la Universidad de Georgia, la Universidad Estatal de Iowa y la Universidad de Nebraska en Lincoln, está financiado por el Instituto Nacional de Alimentación y Agricultura. Con esta herramienta, los expertos pretenden eliminar los factores aleatorios que influían en la calidad de las cosechas, como el clima o incluso la experiencia del trabajador.
Según detalla el informe compartido por el instituto, esta nueva herramienta agrícola combina sensores, software y hardware sencillos y un sistema de aprendizaje automático, a través de los cuales se obtienen datos precisos e instantáneos de los cultivos. Dicha tecnología llega para fortalecer el suministro de alimentos, proteger el agua y reducir los costos mientras mejora la calidad de la producción.
«Es un proyecto que demuestra cómo los datos en tiempo real pueden impulsar soluciones para algunos de los desafíos más complejos de la agricultura», aseveró la Dra. Kelly Garbach, líder del programa financiado por el NIFA. Por su parte, el Dr. Lian Dong, académico que participa de las investigaciones, resaltó que este tipo de herramientas son cruciales para la agricultura, que es impredecible y riesgosa.
Beneficios más allá de las granjas
Dentro del informe, las autoridades destacaron que esta herramienta también tendrá beneficios más allá de la granja, tanto ambientales como económicos. Por ejemplo, permitirá brindar agua más limpia a comunidades rurales enteras, ya que reducirá la proliferación de algas. Al usar menos agua para las cosechas, también producirá acuíferos más cuidados. Y en cuanto a los beneficios económicos para los agricultores, los expertos destacan que la reducción de los combustibles, fertilizantes y agua disminuirá los gastos en la producción.
