Pensábamos que los cuervos eran como sombras que volaban junto a los lobos. Pero la ciencia acaba de descubrir algo sorprendente sobre la forma en que encuentran comida.
Durante muchos años se creyó que estas aves seguían a los grandes depredadores de Yellowstone para aprovechar los restos de sus presas.
Pero cuando los científicos les pusieron rastreadores GPS, descubrieron que los cuervos no necesitan perseguir constantemente a los cazadores. En cambio, parecen recordar muy bien dónde suelen aparecer sus presas.
¿Cómo hacen para llegar poco después que las manadas sin tener que volar detrás de ellas?
Los cuervos siempre llegaban después de los lobos pero casi nunca volaban detrás de ellos
Para probar la hipótesis del seguimiento directo, un grupo de investigadores instaló pequeños transmisores GPS en 69 cuervos.
Luego compararon sus rutas con las de 20 lobos grises y 11 pumas durante 30 meses.
La idea era encontrar persecuciones continuas, pero los resultados no mostraron eso.
Después de analizar todos los recorridos, los científicos solo encontraron un caso claro en el que un cuervo y un lobo se desplazaron en la misma dirección durante cuatro kilómetros y alrededor de dos horas.
Las aves llegaban a los restos de las presas poco después de que los depredadores las mataran, pero rara vez pasaban largos periodos siguiendo directamente a las manadas.
Entonces, tenía que existir otra explicación.
Más de 646 000 posiciones revelaron un mapa mental construido con cadáveres anteriores
El análisis de más de 646 000 ubicaciones registradas por los dispositivos reveló que los cuervos parecen recurrir a una memoria espacial muy desarrollada.
Según detalla un estudio de la University of Washington, las aves recuerdan los valles y otras zonas donde las presas de los lobos aparecen con mayor frecuencia.
En lugar de perseguir al cazador, el cuervo revisa con regularidad una red de «puntos calientes» donde sabe que tiene más posibilidades de encontrar comida.
Es algo parecido a una persona que visita varios supermercados que ya conoce cuando necesita comprar algo.
Esta forma de actuar permite a los cuervos aprovechar lo ocurrido anteriormente en un territorio para decidir hacia dónde desplazarse.
Incluso están dispuestos a hacer viajes muy largos y directos para comprobar esos lugares.
Por ejemplo, uno de los cuervos recorrió 155 kilómetros desde un vertedero hasta una zona donde los lobos suelen cazar.
Los investigadores todavía no saben exactamente qué hizo que el ave decidiera emprender semejante viaje en ese momento, pero el recorrido muestra hasta qué punto puede desplazarse para buscar alimento.
Además, el estudio mostró que los cuervos aprovechan con mayor frecuencia la comida que dejan los lobos que la de los pumas.
Hay varias razones que podrían explicarlo.
Los pumas cazan solos, suelen moverse por terrenos boscosos o accidentados y esconden sus presas, por lo que encontrarlas puede ser mucho más difícil.
La memoria señala primero el territorio y los sonidos permiten localizar después la presa exacta
El mapa mental de los cuervos parece ayudarlos a llegar hasta las zonas donde hay mayores posibilidades de encontrar comida.
Una vez allí, los sonidos pueden servirles para localizar el lugar exacto.
Los cuervos pueden escuchar los aullidos de los lobos o las llamadas de otros animales carroñeros que se encuentran cerca de una presa.
Además, si los cuervos jóvenes o sin pareja encuentran un animal muerto pero no pueden acercarse porque los lobos o las águilas todavía están allí, pueden emitir llamadas que atraen a otros cuervos.
Esta mezcla de memoria geográfica a largo plazo y señales auditivas inmediatas muestra una estrategia mucho más flexible que limitarse a seguir a los depredadores uno por uno.
El hallazgo en Yellowstone aporta nuevas pistas sobre la capacidad de los cuervos para utilizar la información que han acumulado sobre su entorno.
Estas aves no son simplemente carroñeros que vuelan detrás de los grandes carnívoros esperando que aparezca comida.
Pueden recordar dónde han encontrado presas anteriormente, regresar a esas zonas y, una vez allí, utilizar lo que escuchan a su alrededor para encontrar una nueva oportunidad.
Al final, seguir a un lobo durante kilómetros puede no ser necesario cuando un cuervo ya conoce los lugares donde vale la pena buscar.
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