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Un robot se sumergió en lo profundo del Pacífico de Costa Rica y encontró “árboles dorados” entre campos de estrellas frágiles frente a Isla del Coco, que pertenecían a un grupo desconocido de organismos

Por Skarlett Soto · 28 agosto, 2026 · 1:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Un robot se sumergió en lo profundo del Pacífico de Costa Rica y encontró “árboles dorados” entre campos de estrellas frágiles frente a Isla del Coco, que pertenecían a un grupo desconocido de organismos
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Encontrar una especie nueva siempre es una gran noticia, pero ¿qué pasaría si encontraran una familia completa?

Eso fue justo lo que vivieron unas investigadoras cuando comenzaron a estudiar unos extraños organismos encontrados en los montes submarinos de Costa Rica.

Bajo el agua, vieron unas estructuras de hasta un metro de alto que parecían árboles amarillos y resaltaban entre enormes campos de estrellas de mar.

Después de años de análisis, confirmaron que no estaban simplemente ante una especie nueva. Era algo mucho más extraño: un género y una familia que la ciencia no conocía.

¿Qué otros secretos vivos esconde el fondo del océano antes de que podamos explorarlo por completo?

Cómo fue el hallazgo de este paisaje en Costa Rica

El hallazgo requirió años de trabajo y expediciones científicas a bordo de los buques del Schmidt Ocean Institute.

En 2019, los investigadores ya habían observado un jardín de estos extraños octocorales. Años después, durante una nueva expedición en 2023, encontraron numerosos ejemplares rodeados por un enorme campo de estrellas frágiles y obtuvieron nuevas muestras para estudiarlos.

Era un paisaje fuera de este mundo.

Los científicos encontraron colonias enteras de estos «árboles» que llegaban a medir hasta un metro de alto, creciendo sobre rocas rodeadas por campos de estrellas de mar de brazos muy delgados.

Este paisaje prospera a una profundidad de entre 360 y 530 metros bajo la superficie, donde prácticamente no llega la luz del sol y existe una zona de mínimo oxígeno.

A diferencia de los corales que vemos cerca de la playa, estos organismos pertenecen al grupo de los octocorales, llamados así porque los pólipos que forman sus colonias tienen ocho tentáculos.

No necesitan de la luz del sol para sobrevivir. Obtienen su alimento atrapando los nutrientes que transportan las corrientes del fondo marino.

El descubrimiento terminó revelando una familia completamente nueva

Cuando vio estos «árboles dorados» creciendo entre tantas estrellas de mar, la investigadora pensó en la obra de J. R. R. Tolkien para elegir el nombre.

Decidió bautizar a la criatura como Laurinque elenya, utilizando palabras del idioma élfico quenya relacionadas con un «árbol dorado» y las estrellas que rodeaban las colonias.

Pero lo más importante no estaba en su curioso nombre.

Cuando los científicos analizaron su forma y su ADN, descubrieron que el organismo era tan diferente que no podían colocarlo dentro de los grupos conocidos.

No habían encontrado solamente una especie nueva.

También tuvieron que crear un nuevo género, Laurinque, y una nueva familia, Laurinqueidae, para poder clasificarlo.

Además, este octocoral funciona como una especie fundadora.

Su forma en tres dimensiones crea algo parecido a un pequeño bosque en el fondo del mar y sirve de refugio para anémonas, crustáceos y moluscos que viven en la oscuridad.

Ahora, el ejemplar de referencia está guardado y protegido en el Museo de Zoología de la Universidad de Costa Rica.

Allí queda disponible como material de referencia para futuras investigaciones sobre esta nueva familia.

Qué nos enseña este descubrimiento sobre la protección del abismo marino

Encontrar una familia biológica completamente nueva en pleno siglo XXI nos recuerda lo poco que sabemos sobre el fondo del mar.

Los montes submarinos del Pacífico oriental tropical albergan comunidades de organismos que todavía estamos empezando a conocer.

Y ahí aparece una preocupación.

Los investigadores advierten que existe presión para explotar minerales en las profundidades marinas, aunque todavía se sabe muy poco sobre los efectos que estas actividades podrían tener en ecosistemas que apenas comenzamos a estudiar.

La historia de Laurinque elenya demuestra que el océano profundo todavía guarda formas de vida que ni siquiera conocemos.

Descubrir una familia entera de organismos a cientos de metros de profundidad también deja una pregunta difícil de ignorar: ¿cuántas criaturas más seguirán ahí abajo sin que sepamos que existen?

Al final, historias como esta muestran que la realidad de nuestro planeta puede ser tan sorprendente como un cuento de fantasía.

 

Breedy, O., McFadden, C. S., Murillo-Cruz, C., Yánez-Suárez, A.-B., Robert, K., & Quattrini, A. M. (2026). A coral among stars: A new octocoral family (Anthozoa, Octocorallia, Malacalcyonacea) from seamounts in the tropical eastern Pacific. ZooKeys, 1283, 253–272. https://doi.org/10.3897/zookeys.1283.191899

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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