En la madrugada de este viernes la calma de la costa del pacífico mexicano se vio sorprendido por un movimiento telúrico que activó los protocolos de seguridad nacional. La Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) confirmó que hubo un sismo a las 00:42:56, el cual tuvo una magnitud de 5. El epicentro de esos episodios fue a 17 kilómetros al suroeste de San Marcos, Guerrero, una zona que también presentó actividad sísmica reciente.
Despliegue operativo y «saldo blanco» en la región de la Costa Chica
La respuesta estatal fue muy rápida ya que se mantuvo contacto directo con la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado Pineda, quien hizo una rápida instrucción para que el estado enviara elementos de Protección Civil y de la Seguridad Pública Estatal a la zona epicentral, para hacer una evaluación de daños. Esta zona ya tenía alerta desde un día antes, el 15 de enero, día en que San Marcos había sido el epicentro de un sismo de magnitud 4.0 que sorprendió a la población alrededor de las 2:21 horas.
Los recorridos de las supervisiones que realizó la Unidad Operativa de la Región Costa Chica y la Policía Estatal fueron positivos ya que se reportó una situación «Sin novedad» y normalidad en una larga lista de municipios que incluye a San Marcos (epicentro), Las Vigas, Cuautepec, Copala, Marquelia, San Luis Acatlán, Juchitán y Azoyú. Sin embargo, la gobernadora Salgado Pineda dijo que hasta el momento no hay daños para los municipios de la Costa Chica, a pesar de que el monitoreo se mantiene para descartar cualquier tipo de daño estructural no visible.
Reacción en la ciudad de México: Altavoces y telefonía móvil
Las reacciones ante el sismo también llegaron a los protocolos de Ciudad de México, aunque por precaución. La Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la CDMX activó los protocolos de acuerdo a la norma de prevención dispuesta para este tipo de situaciones. El sismo, aun cuando no fue percibido por la inmensa mayoría de los habitantes de la Ciudad de México, activó las alertas. La infraestructura de alerta realizó la función para la que ha sido diseñada: se encendieron los altavoces del C5 y el sistema de alertamiento por telefonía móvil, un recurso fundamental hoy en día para la prevención.
Acto seguido y tras el encendido de la alerta, las autoridades capitalinas concluyeron la revisión de los protocolos sin sobresaltos, corroborando así que la ciudad continuaba regular. Hay que recordar que en las coordenadas exactas del epicentro, los datos preliminares confirmaron la localización como 16 813 grados de latitud y -99 553 grados de longitud a 14.7 km de profundidad, pues también esto influye en el comportamiento de las ondas en el trayecto del desplazamiento del mismo hacia el centro del país.
Contexto sísmico y cultura de la prevención
Este evento funcionó como un recordatorio de la realidad geológica de México. El país pertenece a un contexto tectónico en el que se suceden decenas de sismos a diario, no obstante, en la mayoría de los casos son de baja magnitud y por lo tanto no son percibidos por la población. Sin embargo, la historia nos advierte de los potenciales destructivos de la zona.
Si bien no es posible predecir científicamente cuándo ocurrirá un sismo, las autoridades y los expertos enfatizan que la mejor herramienta es la prevención y la preparación. Se recomienda encarecidamente a la población contar con una «mochila de emergencia» o «mochila de la vida», en la cual se aglutinan objetos significativos para sobrevivir las primeras 72 horas después de una emergencia. Entre los artículos necesarios se encuentran: alimentos no perecederos y agua embotellada, encendedor o cerillos, un directorio físico de familiares y servicios de emergencia, artículos de higiene, entre otros.
