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Peligros de aguas contaminadas con residuos industriales

Como todos sabemos en las últimas décadas el mundo ha mostrado su preocupación sobre las aguas contaminadas con residuos industriales, y el daño que éstas están haciendo al medioambiente.

En las ciudades, tanto las industrias como los hoteles y explotaciones mineras, agrícolas y ganaderas, ocasionan grandes desechos de aguas contaminadas. La mayoría de estas aguas son descargadas en lagos, ríos, mares, en suelos abiertos o en subsuelos, a través de pozos sépticos y vertederos.

Las aguas de desecho provenientes de una corriente superficial (lagos, mar, ríos) sin ningún tratamiento, ocasionan graves inconvenientes de contaminación que afectan la flora y la fauna. Pero no sólo a la flora y a la fauna, sino también puede traer graves consecuencias para la salud de las personas y un trastorno considerable del medioambiente.

Tanto los ríos, como lagos, acuíferos y el océano han sido incapaces de absorber y neutralizar esta carga contaminante por sí mismas. Por esta razón, las masas de agua han perdido sus condiciones naturales de apariencia física y su capacidad de sustentar una vida acuática adecuada.

Estas aguas residuales, antes de ser vertidas en las masas receptoras, deben recibir un tratamiento de aguas industriales adecuado que sea capaz de modificar sus condiciones químicas y microbiológicas para evitar los problemas y consecuencias anteriormente mencionadas.

Cada vez estamos más concienciados con las graves consecuencias que puede traer este problema sobre nuestra salud, pero también sobre el medioambiente. No obstante, aún hay un porcentaje de la población que prefiere ignorarlo.

Por eso, a continuación, vamos a enumerar los problemas que pueden traer los desechos industriales en el agua.

Consecuencias de las aguas contaminadas con residuos industriales

1. Beber agua contaminada

Si bebemos agua que no se ha tratada adecuadamente o simplemente la utilizamos para preparar la comida, puede provocarnos problemas gastrointestinales, erupciones y parásitos.

2. Bañarse en aguas contaminadas

Da igual que nos bañemos en ella o la utilicemos para usos recreativos. En el momento en el que nuestra piel se pone en contacto con las aguas contaminadas puede traernos graves consecuencias dermatológicas, como, por ejemplo, reacciones alérgicas, irritación en la piel y mucosas, etc.

3. Higiene personal

Ahora mismo, en plena pandemia por la Covid-19, una de las medidas de seguridad es lavarnos las manos con frecuencia. Lavarse las manos con agua contaminada no sólo no ayuda a la prevención del coronavirus, sino que incluso puede causar otras enfermedades.

4. Contaminación del suelo

Si el agua contaminada pasa al suelo, los desechos vuelven a contaminar. Esto es como el pez que se muerde la cola. Pero si esto ocurre quedará completamente fuera de nuestro control, ya que una vez en suelo puede pasar a los alimentos o al contacto con la piel, causando innumerables enfermedades.

5. Medioambiente

Los factores naturales, también pueden contaminar los océanos, ríos, canales, lagos, etc., como, por ejemplo, la filtración del mercurio presente en la corteza de la Tierra.

Pero, lo más habitual es que el deterioro del agua proceda de las actividades humanas. A nivel medioambiental las aguas contaminadas afectan al calentamiento global, ya que el aumento de la temperatura terrestre, a causa de las emisiones de CO2, calienta el agua y esto provoca que se disminuya su nivel de oxígeno.

¿Qué podemos hacer para evitar estas consecuencias?

El agua es el recurso básico para garantizar la vida de todos los seres vivos del planeta. Todo ser vivo debería de tener al alcance este bien necesario, pero es cierto que su escasez y la contaminación provocan que millones de personas tengan un acceso deficiente a este recurso.

A pesar de las técnicas de tratamientos de agua (depuración o desalación) que facilitan el uso y el consumo de agua en zonas con problemas de calidad y abastecimiento, la contaminación sigue existiendo y el principal objetivo debería ser erradicar este problema.

Las plantas de tratamiento de aguas residuales deben ser construidas, diseñadas y operadas con el único objetivo de convertir el agua contaminada proveniente del uso de las aguas de abastecimiento, en un efluente aceptable para todos.

Pero no sólo depende de las plantas de tratamiento de aguas residuales, sino también de todos nosotros. Está en nuestra mano cambiar el rumbo de este camino aplicando medidas como:

–     Atenuar el uso de plaguicidas químicos y nutrientes en los cultivos agrícolas.

–     Disminuir y depurar aguas residuales de forma segura, para así reutilizarla para el regadío y la producción de energía.

–     Limitar el uso de los plásticos de un solo uso que acaban flotando en ríos, océanos y lagos.

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Redacción

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