Para millones de personas, el transporte público en sus estados significa largas esperas, unidades viejas y un servicio que ya no cumple con las necesidades de una ciudad moderna. Esta realidad obliga a los gobiernos a buscar soluciones rápidas y limpias, sin embargo, ese camino no es fácil. Muchos quieren modernizar el transporte pero, para lograrlo hay que cumplir varias metas y resolver un gran problema, que contrario a lo que creeríamos, no tiene que ver con el dinero, pero ¿De qué se trata?
Un problema muy profundo
El estado de Morelos tiene un problema urgente, pues el 65% de sus transportes públicos son muy viejos y deben cambiarse ya y para resolverlo, el gobierno tiene un plan moderno: poner a funcionar las primeras rutas de autobuses eléctricos. La promesa es simple, un servicio más rápido, seguro y, sobre todo amigable con nuestro planeta, pero el verdadero obstáculo es la negociación con los líderes de las rutas, que son quienes controlan el transporte.
El plan de usar autobuses eléctricos para 2026 está detenido en Morelos. La razón no es la falta de dinero, sino la fuerte oposición de los dueños del transporte, que rechazan de entrada los autobuses eléctricos porque desconfían de la nueva tecnología. Lo irónico es que, mientras se niegan al cambio, la mayoría de sus camiones actuales son modelos viejos que tienen más de diez años de antigüedad.
Algo más complejo que el dinero
Mientras Japón, construye un futuro de 6 ruedas, el gobierno de Morelos ha sido claro en que quiere rediseñar todas las rutas, asociarse con los transportistas y modernizar el sistema con autobuses eléctricos para empezar a operar este año,sin embargo, todo este proceso necesita ser aprobado por los dueños de las rutas, y ahí es donde se atora el proyecto.
Líderes clave del transporte, como Dagoberto Rivera Jaimes, presidente de la Federación Auténtica del Transporte, han rechazado abiertamente la propuesta. Su argumento es: «El proyecto eléctrico es algo que no conocemos y, de entrada, les decimos que no.» El sector prefiere quedarse con los vehículos que ya conocen, a pesar de que las autoridades confirman que hasta el 65% de sus unidades ya son obsoletas, algunas operando desde el año 2009.
En el transporte público lo mejor está por venir
El conflicto se centra en que los transportistas han pedido que suba el precio del pasaje. Ante esto, la gobernadora Margarita González Saravia fue muy clara: no habrá aumento de tarifas sin que primero haya una mejora real en los camiones. La modernización, dijo, será una inversión compartida entre el gobierno y los dueños de las rutas.
Para garantizar que todos participen y haya consenso, el gobierno está creando un nuevo Consejo del Transporte. En este Consejo, los concesionarios tendrán voz y voto, asegurando que ninguna decisión se tome sin su opinión. El plan era terminar estas negociaciones a finales del año pasado para poder arrancar con los autobuses nuevos a principios de este año, pero las cosas, no siempre salen como se espera.
El futuro del transporte en Morelos, podría ser limpio, eficiente y moderno, pero depende de que el gobierno logre convencer a los actuales dueños de las rutas de aceptar la nueva tecnología. Como ya hemos visto, la modernización no es un tema de crédito, sino de voluntad política y de superar la desconfianza hacia los autobuses eléctricos. El Consejo del Transporte será el espacio clave donde se definirá si el 65% de los morelenses sigue viajando en unidades obsoletas o si el estado se une finalmente a la movilidad eléctrica, tal como lo hacen muchos mexicanos con la llegada de esta bestia.
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