La Aeronautics Environment Federation (AEF) ha manifestado una categórica advertencia sobre los riesgos relacionados con los combustibles alternativos para aviación. En la industria aeronáutica, han empezado a aparecer alternativas rápidas para la descarbonización, pero con consecuencias muy peligrosas. La organización dice expresamente que el uso de materias primas agrícolas para combustibles no es una buena alternativa (ya que afecta enormemente la seguridad alimentaria mundial, además de generar un altísimo riesgo de deforestación incontrolada). Finalmente, y citando trabajos recientes del Instituto de Recursos Mundiales, la AEF avisa que las promociones de utilizar materias primas agrícolas como combustibles podrían resultar en un aumento de las emisiones totales de la aviación en lugar de su disminución.
Los peligros ecológicos y nutricionales de las cosechas energéticas
El uso de queroseno basado en combustibles fósiles por parte de las aeronaves comerciales y de carga llevó a la creación de los llamados Combustibles Sostenibles de Aviación (SAF) elaborados a partir de materias primas no fósiles, en términos generales. Algunas de las opciones que se han puesto en marcha son el uso de aceite de cocina reciclado, residuos orgánicos de las basuras, etanol o residuos de cultivos y de la industria forestal.
Sin embargo, algunos países dejan también libre el uso de los biocombustibles obtenidos de materias primas muy controvertidas, como el aceite de palma. Esta actividad productiva a gran escala necesita con frecuencia la tala y quema de miles de acres de bosques nativos para establecer monocultivos industriales, con la consiguiente destrucción de hábitats biológicos críticos y la liberación de enormes cantidades de carbono almacenado en la vegetación original. Ante este escalofriante escenario, por ejemplo, el Reino Unido ha decidido prohibir la utilización de biocombustibles de cultivos específicos por el miedo auténtico a la deforestación masiva.
Ciclo de emisiones de los combustibles alternativos
Los defensores de los combustibles alternativos los han categorizado habitualmente como sostenibles por medio de un argumento basado en la teoría de que representan un ciclo cerrado de emisiones de dióxido de carbono. La base científica se entiende en los términos de que los gases metano y CO2 que se emitirían, de forma natural, por putrefacción de los residuos biológicos, no se liberan al medioambiente si se utilizan los residuos biológicos como materia prima, procesada para obtener combustible. Basándose en las estimaciones oficiales realizadas por las agencias oficiales, los combustibles SAF tienen la capacidad técnica de reducir las emisiones en su ciclo de vida en un porcentaje de hasta el 70 %.
De esta forma, se asume teóricamente que el nuevo combustible desplaza el uso intensivo de carbono fósil, que añadiría nuevos volúmenes netos a la atmósfera terrestre. Sin embargo, la realidad física de la combustión de los enormes motores a reacción representa matices químicos que las regulaciones ambientales y las aerolíneas no pueden ignorar. Los combustibles SAF siguen emitiendo exactamente la misma cantidad de CO2 que los de los aviones tradicionales cuando son quemados a una cierta altitud durante el vuelo.
Mandatos gubernamentales y el admirable reto de la producción
El gobierno del Reino Unido introdujo en el año 2025 un mandato SAF oficial que obliga a los proveedores a suministrar como mínimo un 2 % de combustible alternativo, porcentaje legalmente previsto que progresará hasta el 10 % a partir del 2030 y alcanzará el exigente 22 % para el lejano año 2040.
Este ambicioso mandato gubernamental al que hacen frente los distintos proveedores también contempla la utilización de un pequeño porcentaje de los llamados combustibles sintéticos que deben estar desarrollados a nivel comercial hacia el final de esta misma década. Cabe señalar que los «e-fuels» utilizan el CO2 como materia de partida, por lo que pueden suponer un descenso de las emisiones atmosféricas si el proceso de producción es secuestrado, aunque actualmente se trata de procedimientos muy intensivos en energía y muy costosos de llevar a cabo.
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