Debajo de la superficie de los ríos y las costas de Francia sucede algo muy grave que poca gente puede ver.
Las centrales nucleares necesitan enormes cantidades de agua para mantener sus sistemas de refrigeración funcionando.
Pero junto con el agua, también pueden capturar peces, crustáceos, medusas, huevos y larvas.
El fenómeno se conoce desde hace décadas, pero ahora una investigación permitió ponerle una cifra a su magnitud: alrededor de 5900 millones de organismos acuáticos morirían cada año en las centrales nucleares francesas.
¿Cómo puede ocurrir algo así y qué impacto tiene realmente sobre las poblaciones que viven en esas aguas?
Cada reactor necesita enormes cantidades de agua y también absorbe la vida que encuentra dentro
Una central eléctrica con un sistema de refrigeración de circuito abierto necesita muchísima agua para funcionar.
Cada minuto puede bombear un volumen equivalente aproximadamente al agua que cabe en una piscina olímpica.
Cuando ese agua se toma del mar, de un río o de un estuario, junto con ella pueden entrar los seres vivos que se encuentran en el camino.
Así, peces, larvas, huevos, crustáceos y medusas pueden terminar arrastrados hacia los sistemas de refrigeración.
Una vez allí, los animales enfrentan varios peligros.
Según los documentos analizados, entre el 75 % y el 90 % de la mortalidad observada se debe a los golpes contra las rejillas y los filtros.
Los animales que consiguen superar esa primera barrera tampoco están necesariamente a salvo.
Algunos pueden morir por falta de oxígeno, cambios bruscos de temperatura o exposición a productos químicos utilizados para mantener limpios los circuitos.
Dependiendo de la especie y de las condiciones, la mortalidad puede llegar a ser muy elevada.
38 documentos internos permitieron convertir toneladas dispersas en 5900 millones de animales
La dimensión de esta mortalidad ganó visibilidad tras la publicación del informe titulado «La hecatombe invisible», elaborado por la organización Sortir du Nucléaire.
La organización analizó 38 documentos internos de Électricité de France, también conocida como EDF.
Los estudios fueron elaborados entre 1981 y 2025.
A partir de esos registros, la organización estimó que las centrales nucleares francesas provocan la muerte de unos 16 millones de organismos acuáticos cada día.
Eso equivale a alrededor de 5900 millones al año.
Una de las cuestiones señaladas en el informe es la manera en que tradicionalmente se han presentado estas pérdidas.
Cuando se habla de toneladas de biomasa, miles o incluso millones de huevos, larvas y pequeños animales pueden parecer una cantidad poco significativa porque individualmente pesan muy poco.
Sin embargo, al contar los organismos, la dimensión cambia por completo.
EDF realiza programas de seguimiento de los ecosistemas acuáticos alrededor de sus instalaciones, pero la organización considera que el monitoreo específico de la mortalidad provocada por las tomas de agua sigue siendo insuficiente.
También cuestiona que algunos documentos de la industria se refieran a concentraciones de peces o medusas como «agresores» cuando pueden afectar el funcionamiento de las instalaciones.
EDF acepta las cifras pero discute que semejante mortalidad amenace poblaciones acuáticas completas
Tras conocerse el informe, EDF no puso en duda las cifras procedentes de sus propios estudios, aunque sí cuestionó la interpretación de su impacto.
La compañía sostiene que el seguimiento realizado alrededor de sus centrales no muestra cambios en las poblaciones de peces y otros organismos que puedan atribuirse directamente a las instalaciones.
Ese punto es importante.
Que mueran miles de millones de organismos no significa necesariamente que las poblaciones completas disminuyan en la misma proporción.
Por ejemplo, para los reactores existentes en Penly, evaluaciones ambientales determinaron que las capturas representan menos del 1 % de la biomasa regional para la mayoría de las especies estudiadas.
Aun así, se trata de una presión que se repite año tras año.
Y la cuestión adquiere todavía más importancia porque Francia planea ampliar nuevamente su capacidad nuclear.
Según las estimaciones de Sortir du Nucléaire, cuatro futuros reactores previstos en Penly y Gravelines podrían elevar la cifra de organismos afectados de unos 5900 millones a alrededor de 7700 millones al año.
Para reducir ese impacto se estudian diferentes sistemas de protección.
Entre ellos se encuentran mecanismos destinados a devolver al agua los organismos capturados. En el caso de los futuros reactores de Penly, sin embargo, todavía falta documentación suficiente para conocer la eficacia real que tendría el sistema previsto una vez funcionando.
Por eso, la cifra de 5900 millones cuenta solo una parte de la historia.
La mortalidad existe y alcanza una escala enorme, pero todavía queda por determinar hasta qué punto afecta a las poblaciones acuáticas a largo plazo.
Y esa pregunta será todavía más importante si Francia construye nuevos reactores que dependan de grandes cantidades de agua para mantenerse refrigerados.
¿Te ha servido este artículo?
Recibe cada semana lo que de verdad importa
Análisis de energía, clima y naturaleza en tu correo. Gratis y sin spam.



