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Investigadores realizaron pruebas con 70 perros y descubrieron que son capaces, al igual que los humanos, de asociar sonidos con formas

Por Skarlett Soto · 24 octubre, 2026 · 2:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Investigadores realizaron pruebas con 70 perros y descubrieron que son capaces, al igual que los humanos, de asociar sonidos con formas
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¿Pueden los perros relacionar el sonido de una palabra con una forma sin que nadie se lo haya enseñado?

Un experimento con 70 perros adultos en Italia encontró que estos animales parecen hacer esa asociación de manera espontánea.

Cuando escuchaban «Bouba», un sonido suave, pasaban más tiempo mirando una figura redonda en una pantalla.

Pero al escuchar «Kiki», un sonido más seco, prestaban mayor atención a una figura llena de puntas.

Es una asociación que también se observa en los seres humanos y que los científicos conocen como efecto Bouba-Kiki.

Lo interesante es que los perros mostraron una respuesta parecida, aunque nadie les había enseñado a relacionar esas palabras con los dibujos.

Cómo descubrieron que los perros relacionan sonidos con formas

Los investigadores de la Universidad de Parma dividieron las pruebas en dos experimentos.

En el primero participaron 51 perros junto a sus dueños.

Los animales entraban en una habitación con dos pantallas. En una aparecía una figura negra de bordes redondos y en la otra, un dibujo con puntas.

Mientras observaban las imágenes, los altavoces reproducían las palabras «Bouba» o «Kiki».

Una cámara grababa las sesiones para que los científicos pudieran analizar hacia dónde miraban los perros y cuánto tiempo mantenían la atención.

Al revisar las grabaciones, encontraron un patrón.

Cuando sonaba «Bouba», los animales dedicaban más tiempo a mirar la figura redonda. En cambio, al escuchar «Kiki», prestaban mayor atención a la puntiaguda.

Durante la parte de exploración libre, también se acercaron más a la figura con puntas cuando escuchaban «Kiki».

Pero quedaba una duda: ¿y si los dueños estaban influyendo en sus mascotas sin darse cuenta?

Qué pasó cuando los dueños dejaron de escuchar las palabras

Los investigadores de la Universidad de Parma sabían que una persona podía hacer algún gesto involuntario al escuchar las palabras y orientar la atención de su perro.

Por eso prepararon una segunda prueba con otros 19 animales.

Esta vez, los dueños utilizaron audífonos con música para no escuchar los sonidos que salían por los altavoces.

Así, los científicos buscaban evitar que las personas indicaran, aunque fuera sin querer, qué figura debían mirar sus mascotas.

Y el resultado fue parecido al del primer experimento.

Los perros volvieron a dedicar más tiempo a la figura redonda cuando escuchaban «Bouba» y a la puntiaguda cuando sonaba «Kiki».

La diferencia apareció durante la exploración libre.

En esa parte del segundo experimento, los animales no mostraron una preferencia clara por ninguno de los dos dibujos.

Esto no significa que los perros carezcan de preferencias naturales por ciertas formas, pero sí aporta información sobre cómo cambia su atención cuando escuchan los sonidos.

Qué revela el experimento sobre la manera en que perciben los perros

El efecto Bouba-Kiki se conoce desde hace décadas.

Cuando se pide a una persona que relacione esas dos palabras inventadas con una figura redonda y otra puntiaguda, suele asociar «Bouba» con la primera y «Kiki» con la segunda.

Los investigadores querían saber si los perros podían mostrar una respuesta similar.

Los resultados sugieren que ciertas relaciones entre sonidos y formas no son exclusivas de los seres humanos.

Sin embargo, eso no significa que los perros imaginen un dibujo cada vez que escuchan una palabra ni que comprendan el lenguaje de la misma manera que nosotros.

El experimento tampoco demuestra que esta capacidad explique cómo aprenden órdenes o reconocen los nombres de los objetos.

Lo que sí observaron es que los sonidos pueden influir en la atención visual de los perros, incluso sin un entrenamiento previo para relacionarlos con esas figuras.

Ahora queda por investigar por qué ocurre esta asociación y si aparece de la misma manera en otras especies.

Por lo pronto, las pruebas dejan un dato curioso: cuando escuchan «Bouba» o «Kiki», los perros parecen encontrar una relación entre lo que oyen y las formas que tienen delante, igual que nos sucede a muchas personas.

 

Puedes revisar el estudio completo en: Biffi, E., Pedretti, G., Normando, S., Lazebnik, T., Loconsole, M., & Valsecchi, P. (2026). Hearing shapes: The Bouba–Kiki effect in adult domestic dogs. Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, 293(2080), Article 20261209. https://doi.org/10.1098/rspb.2026.1209

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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