Saltar al contenido
domingo, 25 de octubre de 2026 Edición Estados Unidos · en español
Energía

Tres agricultores consiguieron contratos de 10 años para cultivar alimentos entre los paneles de una planta solar de Minnesota y pagarán un dólar anual

Por Skarlett Soto · 25 octubre, 2026 · 4:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Tres agricultores consiguieron contratos de 10 años para cultivar alimentos entre los paneles de una planta solar de Minnesota y pagarán un dólar anual
Búsqueda de GoogleAñadir como fuente preferida→

Conseguir tierra para cultivar no es fácil. Y mucho menos si se busca un lugar donde trabajar durante varios años sin pagar un alquiler demasiado alto.

Pero tres agricultores de Minnesota encontraron una oportunidad bastante particular.

Van a cultivar verduras en los terrenos de una planta solar y pagarán apenas un dólar al año.

Además, firmaron contratos por diez años.

El terreno está en Big Lake, donde una instalación de paneles solares produce electricidad mientras los agricultores aprovechan los espacios disponibles para sembrar.

La idea comenzó como una prueba en 2023. Ahora, lo que parecía un experimento se convirtió en un acuerdo a largo plazo.

Y hay otro detalle importante: los agricultores no solo reciben la tierra.

Cómo consiguieron cultivar entre paneles solares por un dólar al año

Todo comenzó cuando The Food Group y la empresa US Solar decidieron aprovechar parte del terreno de una instalación solar de un megavatio.

En lugar de destinarlo únicamente a producir electricidad, probaron si también podía utilizarse para cultivar alimentos.

Los primeros trabajos comenzaron en 2023, con agricultores vinculados a Big River Farms, un programa que ayuda a productores a desarrollar sus negocios agrícolas.

La experiencia continuó y las organizaciones decidieron ofrecer contratos más largos.

Así fue como tres agricultores consiguieron acuerdos de diez años por un alquiler simbólico de US$1 anual.

Para alguien que vive de cultivar la tierra, tener asegurado el mismo lugar durante tanto tiempo cambia bastante las cosas.

Puede preparar el suelo, decidir qué sembrar la próxima temporada y buscar compradores sin tener que empezar de nuevo cada año.

Y mientras tanto, los paneles siguen generando electricidad.

Qué reciben los agricultores además del terreno

Pagar un dólar al año ya es una ventaja importante, pero hay otros gastos que pueden complicar el trabajo de un agricultor.

Uno de ellos es conseguir el equipo necesario.

Por eso, el proyecto también les ofrece acceso a agua, cámaras frigoríficas para guardar las verduras y cobertizos donde pueden preparar los pedidos.

Los productores comparten herramientas y equipos agrícolas, sin necesidad de comprar todo por separado.

También reciben ayuda para vender sus cosechas.

Porque una cosa es conseguir que las verduras crezcan y otra muy distinta es encontrar quién las compre.

En este caso, parte de los alimentos llega a escuelas, despensas de alimentos y programas que venden productos a precios accesibles, de acuerdo al informe publicado en The Food Group.

El espacio tampoco se utiliza de una sola manera.

Hay cultivos entre las filas de paneles y otros en las zonas cercanas a la instalación.

En algunos sectores, las estructuras proporcionan sombra durante parte del día. Eso puede ayudar a ciertas plantas cuando hace mucho calor, aunque depende del cultivo.

La idea es aprovechar el terreno sin interrumpir la producción de energía.

Dónde terminan las verduras cultivadas en esta planta solar

Detrás de los contratos hay agricultores que ya están trabajando y vendiendo sus cosechas.

Una de ellas es Winifred Sylvah, de Oniwede Farms.

En su parcela de Big Lake cosechó más de 100 libras de pimientos dulces y 150 libras de pepinos.

Parte de sus productos se vende a distritos escolares.

También participan Bai y Bao, una madre y su hijo que trabajan juntos en BaoBai’s Harvest.

Ellos producen alimentos que llegan a despensas y programas donde las familias pueden comprar comida a precios más bajos.

Para los tres productores, el acuerdo significa tener un lugar donde seguir trabajando sin la incertidumbre de renovar el alquiler cada temporada.

Y eso también les permite conocer mejor el terreno y mantener relaciones con sus compradores.

El proyecto no significa que cualquier campo solar pueda convertirse automáticamente en una huerta. Hay que tener espacio suficiente y elegir cultivos adecuados para cada lugar.

Pero en Big Lake ya están utilizando una misma superficie para dos actividades diferentes.

Los paneles producen electricidad y los agricultores cosechan verduras que después llegan a escuelas y familias de la zona.

Todo con contratos de diez años y un alquiler de apenas un dólar anual.

¿Te ha servido este artículo?

Recibe cada semana lo que de verdad importa

Análisis de energía, clima y naturaleza en tu correo. Gratis y sin spam.

Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

Más en Ecoportal