Un estudio reveló que la expansión de centros de datos influye en la calidad del aire en Texas, revirtiendo los niveles alcanzados hace décadas. Los centros de datos están causando polémicas por su alto consumo energético, impactos ambientales, comunitarios y, ahora, todo parece indicar que inciden en desmejorar la calidad del aire.
Los centros de datos inciden en la calidad del aire de Texas
Mediante un estudio del Centro de Investigación Avanzada de Houston (HARC), llegaron a la conclusión de que la expansión de los centros de datos en Texas incide más allá de las presiones energéticas; también implica una reducción de la calidad del aire de la zona, devolviendo a niveles de la década del 2000.
Según detalla el informe del estudio, Texas ha realizado medidas estratégicas para mejorar la calidad del aire desde hace 2 décadas. Sin embargo, los últimos estudios elaborados indican que la contaminación está aumentando gradualmente, lo que retoma los niveles de calidad del aire cercanos al 2000, un retroceso significativo.
Texas se caracteriza por ser un estado energético y petrolero, pero ha incrementado su participación en energías renovables como la solar y de almacenamiento. Sin embargo, para los investigadores, los modelos de transición podrían ser eclipsados por la expansión de centros de datos que incrementan las presiones en la calidad de aire.
Las emisiones de los centros de datos retoman niveles de contaminación de hace 2 décadas
El estudio se concentra en las emisiones de óxido de nitrógeno que se producen por el alto consumo de los centros de datos. Estos niveles son entre 2 y 10 veces mayores que si toda la demanda energética se cubriera con combustión, lo que retomaría a una calidad del aire similar a la de hace 2 décadas.
Los centros de datos requieren de una energía muy alta para lograr abastecer sus sistemas, lo que crea presiones a las redes energéticas. En Texas, su expansión se desarrolla con nuevos proyectos que entrarán en funcionamiento dentro de poco, y otros en planificación, lo que seguiría incrementando las presiones.
Cabe destacar que la magnitud de las emisiones depende del tipo de energía usado. Por ejemplo, para cubrir rápidamente su consumo de manera interna, muchas optan por usar gas natural, por lo que se incrementan las emisiones de óxido de nitrógeno que habían disminuido desde hace años. El grupo elaboró un modelo de emisiones para 2031 y descubrió que los óxidos de nitrógeno, uno de los principales componentes del esmog, aumentarían un 136 %.
Mientras que, si se instala energía limpia, esos niveles se reducen considerablemente. El dilema es que los centros de datos no suelen incluir energía renovable por el tema de tiempos de espera en permisos, por lo que prefieren generar su propia energía a través de fuentes contaminantes como el gas natural.
Equilibrio entre el progreso de los centros de datos y la calidad de vida de los habitantes
El crecimiento de los centros de datos no deberá influir en la calidad del aire; la idea es encontrar un equilibrio entre el progreso y las medidas ambientales. La alerta no es solo por el auge de los centros de datos; la alerta se debe al tipo de energía que se utiliza para su funcionamiento óptimo.
De acuerdo con el estudio, los motores de gas que se instalan en los centros de datos para su propia generación eléctrica podrían emitir hasta 4 veces más emisiones de óxido de nitrógeno que la electricidad de la red. Además, retroceder en los esfuerzos de mejoras de calidad del aire en Texas significa una acusación relevante que puede incidir en la salud poblacional.
Incluso con la configuración de suministro eléctrico más limpia, la demanda de energía de los centros de datos conlleva un aumento de los contaminantes por encima del nivel de referencia en ausencia de centros de datos.
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