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Un estudio en California detectó concentraciones peligrosas de un contaminante de neumáticos arrastrado por la lluvia hasta hábitats protegidos de salmones

Por Skarlett Soto · 29 octubre, 2026 · 12:55 p. m. · 5 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Un estudio en California detectó concentraciones peligrosas de un contaminante de neumáticos arrastrado por la lluvia hasta hábitats protegidos de salmones
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Cuando llueve fuerte, el agua arrastra todo tipo de residuos de las carreteras. Muchos terminan en arroyos y ríos sin que nadie los vea.

Eso fue lo que investigó un grupo de científicos en California central. Durante una tormenta, tomaron muestras de agua en distintos lugares y encontraron un contaminante procedente de los neumáticos que puede ser muy tóxico para los peces.

Se llama 6PPD-quinona y apareció en el 98 % de las muestras analizadas.

Lo más preocupante fue que el 78 % superó el valor de referencia utilizado por la EPA para identificar posibles daños agudos a organismos acuáticos.

Entre los lugares estudiados había hábitats protegidos de salmones, lo que plantea una preocupación para especies que ya enfrentan dificultades para sobrevivir.

De dónde proviene la 6PPD-quinona y por qué amenaza a los peces

Los neumáticos contienen una sustancia llamada 6PPD, que ayuda a evitar que el caucho se deteriore demasiado rápido.

Con el uso, las llantas van soltando pequeñas partículas que quedan sobre el pavimento. Cuando el 6PPD reacciona con el ozono del aire, se forma 6PPD-quinona.

El problema aparece cuando llueve. El agua arrastra estos residuos hacia los desagües y, desde allí, pueden llegar a los ríos.

Para estudiar qué estaba ocurriendo, los investigadores recogieron muestras en seis desagües de carreteras, 14 arroyos o ríos y dos estuarios de California central.

Encontraron el contaminante en casi todas ellas.

Además del 78 % que superó el valor de referencia de la EPA, hubo otro resultado preocupante

El 69 % de las muestras presentó concentraciones superiores al nivel asociado con la muerte del 50 % de salmones coho juveniles expuestos durante 24 horas.

Esto no significa que la mitad de los salmones haya muerto en esos lugares. Los científicos midieron las concentraciones del compuesto y las compararon con valores conocidos de toxicidad.

Las cantidades más altas aparecieron cerca de carreteras con mucho tráfico. En los estuarios, donde se mezclan el agua dulce y la salada, encontraron niveles menores.

El estudio no comprobó cuántos peces murieron por esta contaminación, pero sí mostró que una tormenta puede llevar concentraciones potencialmente peligrosas hasta sus hábitats.

Por qué restaurar los ríos no siempre es suficiente para proteger a los salmones

Recuperar un arroyo suele implicar limpiar sus orillas, plantar árboles y mejorar los espacios donde los peces encuentran alimento y refugio.

Son trabajos importantes, pero los investigadores encontraron un problema que no se resuelve solamente con esas medidas.

Uno de los arroyos estudiados había sido restaurado y, aun así, tenía algunas de las concentraciones más altas de 6PPD-quinona.

neumáticos
Los neumáticos liberan una gran variedad de químicos, metales pesados y microplásticos tanto por el desgaste al rodar como por su descomposición o combustión. El 6PPD es un antioxidante añadido al caucho para evitar que se degrade. Al reaccionar con el ozono en el aire, se transforma en 6PPD-quinona, un compuesto altamente tóxico vinculado a la muerte masiva de peces y daños ecológicos

Es decir, un lugar puede estar en buenas condiciones para recibir peces y seguir contaminándose cada vez que el agua de lluvia arrastra residuos desde las carreteras cercanas.

Este hallazgo muestra por qué no basta con observar si un río tiene vegetación o parece saludable.

También hay que saber qué sustancias llegan al agua.

Para especies como el salmón coho, que depende de estos ambientes durante parte de su vida, la contaminación puede convertirse en un problema incluso en zonas donde se están haciendo esfuerzos de conservación.

Por eso, los científicos de la Sociedad Química Estadounidense consideran importante prestar atención a los desagües y a las carreteras que rodean estos hábitats.

Qué se puede hacer para evitar que el contaminante llegue a los ríos

Una de las opciones es tratar el agua de lluvia antes de que termine en los arroyos.

En las ciudades se pueden instalar sistemas de drenaje y filtración que retengan parte de los contaminantes arrastrados desde las calles.

También existen soluciones que aprovechan el suelo y la vegetación para filtrar el agua de manera natural. Su eficacia depende de cómo estén diseñadas y del mantenimiento que reciban.

Pero hay otra cuestión que los investigadores consideran importante: el propio neumático.

El 6PPD cumple una función útil porque protege el caucho del deterioro. El desafío es encontrar una alternativa que haga ese mismo trabajo sin formar un compuesto tan tóxico al reaccionar con el ozono.

Todavía hacen falta investigaciones y pruebas para encontrar un sustituto seguro.

Mientras tanto, reducir la cantidad de agua contaminada que llega a los ríos puede ayudar a proteger los lugares donde viven los peces.

El estudio de California dejó un ejemplo claro: incluso un arroyo restaurado puede recibir concentraciones preocupantes de este contaminante durante una tormenta.

Por eso, además de recuperar los hábitats de los salmones, es importante controlar lo que llega a ellos desde las carreteras.

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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