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Tecnología

El megacohete de Elon Musk explotó la ionosfera de la Tierra: quiere lanzarlo 100 veces al año

Por Aura Nariño · 4 diciembre, 2024 · 10:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
El megacohete de Elon Musk explotó la ionosfera de la Tierra: quiere lanzarlo 100 veces al año
Fuente: Gizmodo
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Las enormes explosiones que destruyeron el megacohete Starship de SpaceX de Elon Musk el año pasado, también abrieron uno de los agujeros más grandes jamás detectados en la ionosfera, una capa de aire enrarecido en la atmósfera superior. El agujero se extendió por miles de kilómetros y persistió durante casi una hora, según un estudio.

¿Qué daños infligen los cohetes a la importantísima ionosfera de la Tierra?

El 18 de noviembre de 2023 no fue un gran día para la empresa de Elon Musk que se dedica a los vuelos espaciales comerciales SpaceX. Mientras probaba su Starship revestida de acero inoxidable, diseñada para ser el carruaje de la compañía hacia Marte, la nave espacial explotó cuatro minutos después del despegue sobre los cielos de Boca Chica, Texas. A esto le siguió otra explosión minutos después, cuando la parte sobreviviente de la nave espacial alcanzó una altitud de 93 millas, y luego se quemó.

Parece que estos eventos se combinaron para crear un agujero temporal en una región de la atmósfera superior llamada ionosfera, donde las partículas cargadas, despojadas de sus electrones por la radiación solar, forman el límite final entre la Tierra y el espacio vacío. La explosión abrió temporalmente un agujero en la ionosfera desde Yucatán hasta el sureste de Estados Unidos.

La explosión creada por Elon Musk curiosamente presentó una oportunidad única de estudiar aspectos de la ionosfera

La ionosfera se extiende aproximadamente entre 80 y 640 kilómetros por encima de la superficie de la Tierra. Según los investigadores, la velocidad de la propia Starship, que viajaba más rápido que la velocidad del sonido, envió ondas de choque acústicas en forma de cono a través de esta región.

Situada en el borde de la atmósfera del planeta y del espacio exterior, a unas 50 a 400 millas sobre la superficie, es un mar de partículas cargadas eléctricamente que son vitales para las tecnologías de radio y GPS globales, además de protegernos de los rayos solares dañinos.

Debido a su importante papel en el funcionamiento cotidiano de la sociedad moderna, los científicos están ansiosos por comprender cómo las perturbaciones en la ionosfera pueden afectar la vida en la Tierra, y es por eso que un equipo de investigadores de institutos y universidades de Rusia y Francia analizó la explosión del cohete más alto y poderoso jamás construido.

Una buena noticia entre lo malo…

Cuando se produjeron las explosiones, infringidas por la nave de Elon Musk las ondas sonoras resultantes hicieron que los electrones “desaparecieran”, neutralizando la carga de los átomos cercanos, formando así el agujero ionosférico que se extendió hasta 1.900 kilómetros. Esto es digno de mención, porque, normalmente, estos agujeros se forman como resultado de procesos químicos en la ionosfera debido a la interacción con el combustible del motor.

Los investigadores afirman que esta es la primera detección documentada de un agujero no químico en la ionosfera formado como resultado de una explosión provocada por el hombre.

Aunque fue una mala noticia para SpaceX, la explosión curiosamente presentó una oportunidad única de estudiar aspectos de la ionosfera que, en condiciones normales, serían demasiado débiles para detectar. La ionosfera se ve afectada regularmente por fenómenos naturales externos.

Afortunadamente, para nosotros, estos agujeros atmosféricos no son tan terribles como el agujero de ozono que sacudió al mundo en la década de 1990 (y que se curará lentamente a mediados de siglo), ya que los científicos informan que este agujero de iones inducido por Starship causado por fenómenos catastróficos, se cerró después de 30 o 40 minutos. Pero este tipo de interacciones aún se comprenden poco, y eso es preocupante considerando lo central que es la ionosfera para las tecnologías globales, por no hablar de la salud humana.

Así que, de un modo extraño, un mal día para SpaceX y para Elon Musk es un buen día para los científicos atmosféricos de todo el mundo y, dado que contribuirá en gran medida a la comprensión científica de la ionosfera, para todos.

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