La iniciativa para el compostaje en Central Park se ha transformado en un modelo primordial de adecuación del espacio público urbano a las consecuencias de la crisis climática. Este famoso parque de Nueva York enfrenta hoy mucho más que lluvias torrenciales, inundaciones, erosión del suelo o prolongados periodos de ola de calor amenazantes para el ecosistema y para los ciudadanos. No obstante, este pulmón verde desempeña un rol esencial para la limpieza del aire en la ciudad, para la captura de aguas pluviales y como refugio térmico de los ciudadanos. Según el Central Park Climate Lab, la temperatura en el parque puede ser hasta 41 °F más baja que en las calles que lo circundan, evidenciando el inmenso valor de esta infraestructura verde.
El reto de conservar el paisaje histórico de Central Park y el calentamiento
Conservar el diseño del parque del siglo XIX frente a las condiciones del siglo XXI supone un reto muy delicado para la asociación encargada de su mantenimiento. Los inviernos excepcionalmente cálidos están alterando los ciclos biológicos de las especies características, incluso produciendo floraciones prematuras de magnolios y cerezos en el mes de febrero.
La floración temprana de los árboles hace que estén expuestos inmediatamente al riesgo de sufrir daños irreparables si cae una helada tardía, lo cual repercute gravemente en la posterior polinización. Para contrarrestar esta fragilidad, el Central Park Conservancy está realizando pruebas activas de distintas variedades vegetales de otros lugares climáticos en busca de especies que puedan adaptarse mejor al rápido calentamiento urbano sin perder la identidad visual reconocible del lugar.
Gestión de residuos para permitir el reciclaje de agua
En la zona norte del recinto, el personal ha dispuesto un área específica para poder procesar las hojas muertas caídas, las malas hierbas y los restos de comida como abono orgánico, que se aplicará para restaurar el césped de las zonas dañadas, para reducir la escorrentía de la lluvia y para mejorar la tolerancia de las plantas al estrés climático.
Al mismo tiempo que estos procesos de recuperación de nutrientes, las autoridades están trabajando en obras de infraestructura de las redes subterráneas que permitirán la comunicación hídrica de los diferentes cuerpos de agua del espacio norte, logrando un sistema cerrado que eliminará la necesidad de estar siempre extrayendo agua de la red, lo que supondrá un gran ahorro de este recurso tan escaso e indispensable para la metrópoli.
Electrificación de la maquinaria e información global
La administración de Central Park está reemplazando de manera progresiva su flota de maquinaria de combustibles fósiles como parte de su estrategia global de sostenibilidad. Las cortadoras de césped, tractores y compactadores de basura de gasolina o diésel son reemplazados por alternativas eléctricas tan pronto como finalizan su vida útil y la tecnología correspondiente esté disponible en el mercado.
Como se puede observar, estas acciones locales nos enseñan importantes lecciones para el resto del mundo, considerando que para el año 2050 el 70 % de la población mundial va a vivir en zonas urbanas. Yanina Kupava, titular de la ONG de conservación, destacó que invertir en infraestructuras verdes a largo plazo es fundamental para preparar las ciudades para las futuras crisis medioambientales.
Las medidas preventivas que se han ido llevando a cabo con éxito en Nueva York también nos explican que los parques urbanos no son solamente esos espacios para la diversión ciudadana. Incorporar el reciclaje compostable, la gestión del agua digitalizada y la electrificación de la operativa es una manera de que los responsables de administrar los espacios creen un escudo resistente que a la vez cumpla con el cuidado del medio urbano y con los efectos adversos del cambio climático global que continúan agravándose.
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