La comunidad internacional mantiene las alertas por la llegada del Súper El Niño, que amenaza con ser mucho más intenso que los años anteriores. Respecto a ello, el Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés) compartió un informe en el que analizó las 3 principales consecuencias que este fenómeno natural podría tener, especialmente sobre los recursos más preciados, como el agua, los bosques y los alimentos.
Profundización de la crisis hídrica
Los expertos señalaron que este fenómeno climatológico se extendería rápidamente por los ecosistemas marinos, los medios de subsistencia costeros y la economía marítima en general. En este marco, habría una profundización de la crisis hídrica, con debilitamientos del afloramiento de aguas frías y ricas en nutrientes que sustentan la actividad pesquera de diversas regiones.
Además, provocaría desplazamientos de la flora local, lo que impactaría en la captura y en la cadena de suministro de productos de mar. Se trata de un escenario complicado para los mercados mundiales y, en última instancia, para los medios de subsistencia de las comunidades que dependen estrictamente de la actividad marítima. Asimismo, el impacto no solo sería ecológico y climático, sino también económico.
Según el análisis del WRI, el Súper El Niño también traería consigo cambios en los patrones atmosféricos, con olas de calor marinas que debilitarían los arrecifes de coral y las especies que habitan estos ecosistemas. Dicho cambio de condiciones en el planeta también aumenta la amenaza por inundaciones y sequías intensas. «Las regiones ya vulnerables al estrés hídrico podrían experimentar una disminución más pronunciada en la disponibilidad del agua», explicaron.
Alteraciones de los sistemas alimentarios
Más allá de los productos de mar, este fenómeno, que se produce de forma natural cada dos a siete años, crea condiciones que cambian por completo las condiciones climáticas en todo el mundo. Este tipo de patrones ejerce una fuerte presión en los sistemas de producción de alimentos, ya que las condiciones del suelo pueden variar de manera notable con la llegada de este evento.
En el análisis presentado por el WRI, la magnitud del impacto del Súper El Niño depende de 4 factores básicos: las condiciones meteorológicas regionales, los calendarios de cultivo, la humedad del suelo y las políticas gubernamentales. Cada una de estas áreas sufriría modificaciones por este evento, el cual potenciaría las sequías en algunas regiones y las inundaciones en otras.
Entre la guerra en Oriente Medio y este fenómeno, crece la incertidumbre en torno a la seguridad alimentaria. Es que la escasez de combustible y fertilizantes creó una crisis que se potenciaría con las sequías, el calor extremo y las inundaciones. Respecto a esta situación, los expertos expresaron su completa preocupación por la persistencia de estos efectos sobre el sistema alimentario global aun después de que El Niño se disipe.
Amplificación de la alerta forestal
El avance del cambio climático crea condiciones que, potenciadas con la llegada del Súper El Niño, amplifican las posibilidades de incendios forestales. Según el análisis del WRI, el planeta enfrenta alteraciones en los patrones de lluvia y en las temperaturas, creando condiciones más cálidas y secas en determinadas regiones. Incluso, antes de la llegada de este fenómeno, ya se vio un aumento en la actividad de los incendios.
El 2026, según el informe, es el año más cálido de la historia. Y si bien se vio un aumento de este tipo de incendios durante el primer semestre, la verdadera alerta forestal está declarada para el 2027, la que promete ser la de más riesgo por las condiciones de sequía. Esto, sumado a la tala indiscriminada, la minería indiscriminada y otros factores, pone en un verdadero riesgo a estos ecosistemas tan importantes para la vida humana.
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