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Clima

El fenómeno de El Niño avanza con alteración en los patrones de lluvia y temperatura global

Por Aura N. · 8 septiembre, 2026 · 11:17 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
El fenómeno de El Niño avanza con alteración en los patrones de lluvia y temperatura global
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La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que El Niño seguirá causando estragos con alteraciones climáticas en todo el mundo. Los riesgos provocados por este fenómeno mantienen una alta probabilidad de intensificarse con nuevas sequías, inundaciones, lluvias repentinas y altas temperaturas. Todo indica que tanto en 2026 como en 2027 tendremos impactos significativos por El Niño.

El Niño perdurará con más intensidad hasta inicios del 2027

Es evidente que las alteraciones climáticas golpean al planeta, y los fenómenos meteorológicos como El Niño son una confirmación de que estamos ante una nueva era climática. Pese a que este fenómeno se repite de forma cíclica, los recientes impactos con aumentos de olas de calor, sequías más prolongadas e inundaciones repentinas reafirman que El Niño no planea desistir en el corto plazo.

Según el informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), se espera una mayor intensidad de El Niño con altas posibilidades de continuar hasta febrero de 2027. Es decir, finalizamos e iniciamos el nuevo año con los patrones climáticos alterados por los efectos de El Niño.

Este fenómeno natural se origina por las alteraciones en la temperatura oceánica en el Pacífico tropical, provocando efectos en el clima global que se pueden presenciar con mayor impacto en algunas regiones. Sus consecuencias pueden causar daños devastadores si no se toman las previsiones adecuadas, pero el principal riesgo es el aumento de la temperatura global.

Cambios en los patrones de lluvia y aumento de temperaturas

El cambio climático está incrementando la frecuencia y duración de las olas de calor, lo que genera un calentamiento de la temperatura oceánica que propicia El Niño. De acuerdo con la OMM, su previsión es que El Niño se intensificará con impactos directos en agricultura, salud, energía y recursos hídricos.

Las temperaturas oceánicas han aumentado más de lo normal, y es posible que se sobrepasen los límites históricos. Todo se debe a que el calentamiento golpea la situación climática. Las sequías están causando inseguridad alimentaria, agravando la crisis para agricultores del mundo y generando enfermedades por incendios forestales.

Por otra parte, las inundaciones son cada vez más frecuentes. Aunque las organizaciones meteorológicas de todo el mundo trabajan por predecir los fenómenos climáticos, la rapidez con que se generan y escalan su intensidad es mayor, lo que induce a fenómenos menos predecibles y con posibilidades de impactos para la población.

Bajo la superficie del océano, las temperaturas siguen incrementando, lo que induce un aumento del nivel del mar, patrones inusuales de lluvias y la persistencia de El Niño. Las condiciones climáticas son favorables para que El Niño siga intensificando sus efectos, por lo que su persitencia se prevé hasta febrero de 2027, dependiendo de las condiciones.

Cabe destacar que El Niño no ocasiona las mismas consecuencias en todas partes del mundo. Los efectos pueden cambiar significativamente dependiendo de las temperaturas del océano. La OMM elabora constantemente previsiones y pronósticos con alta tecnología para alertar a los países con mayores riesgos por El Niño. Sin embargo, los pronósticos alertan de alteraciones en lluvias e incrementos de temperatura a nivel global. 

Acción temprana como mitigación de los efectos de El Niño

Ante el riesgo inminente por la intensidad de El Niño, la OMM insta a la alerta temprana y medidas de prevención en caso de emergencias. Generalmente, El Niño alcanza su punto más intenso entre noviembre y febrero, por lo que las instituciones climáticas se mantienen en constante vigilancia.

Las consecuencias de El Niño solo pueden evitarse mediante la prevención, ya que es un fenómeno climático natural y temporal que no es provocado por el cambio climático, pero que sí influye en su intensificación por las altas temperaturas del planeta. Las alertas y monitoreos se mantendrán constantes, al igual que la vigilancia por el huracán Lowell.

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