El cambio climático es una visión acotada del problema humano

Renunciar a los combustibles fósiles parece una solución inteligente al problema del cambio climático, pero ¿Cuál es el combustible adecuado? ¿Eólica, solar, hidrógeno, vehículos eléctricos, captura de carbono, nuclear, geotérmica, bombas de calor, energía hidroeléctrica?

Es como un médico que trata a un paciente sin ahondar en la causa de sus síntomas.
“Si se prescriben muchos remedios para una enfermedad, puedes estar seguro de que la enfermedad no tiene cura”.
-Anton Chéjov, El jardín de los cerezos (1904)

El cambio climático plantea una grave amenaza a la civilización, pero es un síntoma de un problema mayor: los sobregiros.
Esto significa que los humanos están utilizando los recursos naturales y contaminando el medio ambiente más allá de la capacidad del planeta para regenerarse.

La principal razón del sobregiro es el extraordinario crecimiento de la civilización humano gracias al impulso que han generado los combustibles fósiles. A medida que la empresa humana crece, requiere cada vez más energía para mantener su complejidad y seguir creciendo. Las emisiones de dióxido de carbono que causan el cambio climático no son más que un subproducto del uso de toda esa energía.

Sobregiro de los países – 2023

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Tener un mapa para hacer frente al cambio climático

La humanidad ha echado manteca al techo durante los últimos años gracias a los combustibles fósiles. Pero es hora de reconsiderar el desastre que hemos creado. Todo el mundo quiere soluciones, pero primero debemos comprender la situación actual y cómo podemos arreglarla. Sin un mapa del territorio estamos perdidos. Si elegimos un destino sin ruta, probablemente nos perderemos aún más. Sin embargo, esta es la visión actual de la sociedad.

Tanto la ecología como la economía provienen de la misma palabra griega oikos, que significa casa o hogar. La ecología es lo que sabemos y decimos sobre nuestro hogar. La economía significa cómo medimos y administramos nuestro hogar. Me resulta extraño que la economía excluya en gran medida a los ecosistemas y al mundo natural que llamamos hogar.

Las personas que se toman en serio el cambio climático dicen que se preocupan por el planeta, pero lo que realmente quieren decir es que se preocupan por sí mismas y quizás por las generaciones futuras de personas. No hay nada de malo en eso, pero también es una visión acotada.

Éste es el problema con nuestro enfoque de la condición humana. Este sesgo se refleja en la redacción de la última frase. Se habla de un “problema humano”, aunque en realidad es un problema planetario, que afecta a todos los habitantes de la Tierra, a nuestros ecosistemas, a nuestro hogar.

Lo que ofrece el menú de soluciones ante el problema del cambio climático invita a querer probar otro restaurante… Reemplazar los combustibles fósiles con energía eólica y solar, nuevos acuerdos ecológicos, hojas de ruta sin emisiones de carbono, impuestos y créditos de carbono son todas lindas fantasías que ignoran el problema fundamental: el mundo necesita reducir su consumo de energía.

La idea de energías limpias es absurda. Toda energía es limpia y pura antes de convertirse en trabajo. Convertir la energía en trabajo, genera residuos. Cuando uno trabaja libera CO2 y sudor. Cuando una sociedad funciona, produce CO2, calor y todo tipo de subproductos. Eso es inevitable. Por supuesto, algunas tecnologías no son tan sucias como otras, pero una vez que iniciamos ese camino, ya estamos en el segundo o tercer nivel de resolución de problemas que son de primer orden.

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La energía es la economía y casi todo lo demás. El consumo de energía es una de las principales causas del cambio climático y los sobregiros. Necesitamos reducir el consumo de energía. Necesitamos un torniquete para detener el sangrado. Hecho esto, podemos descansar un poco y evaluar qué hacer a continuación. Todos los demás enfoques y soluciones son ilusiones.

Es difícil para la sociedad detener la hemorragia porque usar menos energía significa poco o ningún crecimiento económico y una población significativamente reducida. Estos son resultados inaceptables para la mayoría de los gobiernos y ciudadanos. Dado que es poco probable que tomemos las medidas necesarias para detener la hemorragia, tendremos que aceptar el daño que ocurrirá.

Tener un plan B

Esto significa tener un Plan B. ¿Cómo podemos prepararnos nosotros y nuestras comunidades –incluidas las comunidades naturales de las que formamos parte– para este mundo?

La gente detesta eso. Quieren respuestas, una solución, un conjunto de políticas y reglas. Pero la solución es esta: Reducir drásticamente el uso de todo tipo de energía (energía fósil, energía renovable, energía nuclear), todo.

La gente también odia esta situación porque sabe que significa que tendrá que cambiar su comportamiento y aprender a sobrevivir con un nivel de vida mucho más bajo. Seguramente aparecerá alguna tecnología que arreglará todo y nos permitirá continuar con la fiesta del carbono pero sin carbón. Siéntense a seguir esperando.

El plan B no es para todos. La mayoría de la gente no quiere afrontar la difícil realidad hacia la que nos dirigimos.

Sin embargo, aquí es donde deberíamos empezar.
Las soluciones vendrán más tarde.

Ecoportal.net

Con información de: https://www.climaterra.org/

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