Consumo, la mala madre de muchos problemas ambientales

Consumo es una palabra que deriva del latín: cosumere y cuyo significado es gastar o destruir. Una vez que algo ha sido consumido, es decir gastado o destruido para satisfacer nuestras necesidades o deseos, ese “algo” se convertirá parte en un residuo, en basura, y parte en una necesidad satisfecha o, en el peor y lamentablemente más común de los casos, en un innecesario deseo cumplido.

Muchos de los procesos de destrucción ambiental del planeta comparten una misma causa: el consumo excesivo e irresponsable.

En la sociedad de consumo en la que vivimos, todos y cada uno de nosotros jugamos un doble papel. Somos víctimas y victimarios.

Cada uno de nosotros recibe, desde que abrimos nuestros ojos por la mañana hasta que los cerramos por la noche, un constante bombardeo de la industria publicitaria que nos incita a consumir, que intenta generarnos nuevas adicciones, necesidades, deseos. Que prácticamente nos obliga a adquirir productos y servicios cuya gran mayoría son para nosotros totalmente innecesarios.

El modelo industrial-consumista ha conducido a que las economías de los países mas pobres dediquen gran parte de sus recursos humanos y naturales, a la satisfacción del desmedido consumo de las sociedades más industrializadas, y de los estratos mas pudientes de esas regiones, incluso dejando de satisfacer las necesidades fundamentales de sus propias poblaciones.

El consumo nos consume

Existe una deuda contraída por los países industrializados con el resto, producida por el saqueo histórico y presente de los recursos naturales, por los impactos ambientales resultantes de la producción industrial y por la irresponsable utilización del espacio ambiental.

Cada año y desde hace décadas el exceso de emisiones provoca a nuestros países invaluables pérdidas económicas y humanas asociadas a inundaciones, proliferación de enfermedades infecto-contagiosas, sequías, desertización, pérdida de biodiversidad y otras tantas consecuencias directas e indirectas.

La Sociedad de Consumo es a todas luces ambientalmente insostenible. Ya ni siquiera puede sostenerse sobre la desigualdad entre norte y sur, que hizo durante muchos años las veces de compensadora de la presión sobre los recursos naturales, que ejerce el consumo excesivo de los países mas ricos. Este consumo implica un aumento constante de la extracción y explotación de recursos naturales, que se están agotando, y del vertido de residuos, que ha colmado ya hace años la capacidad de absorción del planeta.

De todo esto nace el concepto de pasivos ambientales, los daños al ecosistema que produce una empresa, ya sea en su actividad normal o en caso de accidente. Claro que para las actividades normales de una empresa contaminante el costo que debe pagar no es el mismo en un país del tercer mundo que en uno industrializado y menos aun en caso de accidentes.

Es por eso que desde hace algún tiempo, las empresas transnacionales han comenzado a radicar sus plantas en los países del Sur, donde en la mayoría de los casos no se hacen cargo de los daños ambientales producidos. De tal forma los países industrializados adquieren aún mas Deuda Ecológica para con los demás.

Decrecimiento

En materia de consumo, no debemos pretender compensar para arriba, es decir que todo el planeta tenga la posibilidad de consumir en los niveles que los hacen los países industrializados, pues eso nos llevaría a acelerar el colapso ambiental, sino que es necesario compensar para abajo. Los países del primer mundo deben reducir sus niveles de consumo, si realmente están interesados en salvar al planeta de la catástrofe ambiental que se avecina.

Por primera vez nos encontramos ante un problema ambiental de características planetarias. Y el reto es actuar como especie, entender que las decisiones para solucionarlo deberán ser tomadas a nivel global. Ya no basta con esfuerzos individuales y aislados. Estamos todos en un mismo barco que se está hundiendo y cada uno de nosotros tiene la obligación de hacer nuestro aporte para que se mantenga a flote.

Las consecuencias sociales y ambientales del consumismo están a la vista de quien las quiera ver. Hemos enfermado al planeta y los síntomas se multiplican diariamente.

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