La Comisión del Condado de Rio Arriba ha tomado la decisión clave de adoptar una resolución formal en contra de la minería de uranio en el Bosque Nacional Carson, un hecho que define el concepto de manejo de recursos naturales. Se planta por delante la seguridad del agua y de los ecosistemas y la administración de los recursos en lugar de las ganancias que la industria de la extracción mineral pueda aportarle a la región. El senador Martin Heinrich celebró públicamente que la citada resolución haya sido aprobada, reiterando su compromiso en la defensa de la cuenca del río Chama.
El bosque nacional del Carson y la cuenca del Chama
El Bosque Nacional del Carson es un refugio de biodiversidad y un espacio para la recreación, pero sobre todo es la infraestructura hídrica natural que suministra gran parte del norte de Nuevo México. En concreto, la cuenca del río Chama funciona como un sistema circulatorio que permite acceder al agua para uso humano y al riego de tierras agrícolas que conforman la identidad del lugar.
La pregunta por la reactivación de la minería de uranio en estos terrenos públicos ha sido considerada como una amenaza por el potencial de contaminación de los acuíferos y otros cuerpos de agua, por lo que el senador Heinrich ha querido dejar claro que el mantenimiento de dicha cuenca es una responsabilidad con las futuras generaciones.
La minería de uranio tiene una historia con un alto costo ambiental, incluyendo la filtración de residuos radiactivos en el subsuelo. Al rechazar dichas operaciones, el condado de Rio Arriba está priorizando la salud pública y el futuro por encima de un beneficio inmediato de US$ millones que podría proporcionar el mineral, lanzando un mensaje claro sobre los valores que deben presidir el desarrollo en el estado.
Soberanía ambiental ante la explotación del uranio
La resolución del Concejo del Condado de Rio Arriba da cuenta de un movimiento que crece en el oeste estadounidense: la reafirmación del poder local en la gestión de los territorios federales. Al oponerse formalmente a la minería en el Bosque Nacional Carson, la comunidad local hace uso de su derecho a decidir sobre cómo utilizar su territorio para así poder proteger su mayor recurso.
En gran medida, esta postura se encuentra enraizada en las lecciones de la extracción minera de uranio que dejó marcadas huellas en la salud de las poblaciones aledañas y en la salud del agua en diferentes lugares de Nuevo México. La «Soberanía Ambiental» plantea que el bienestar de los ciudadanos no debe verse amenazado por las demandas energéticas externas o por los intereses de las grandes corporaciones mineras.
El apoyo del senador Heinrich, por su parte, evidenció que la defensa de los recursos hídricos es entendida como una cuestión de seguridad nacional y política económica, puesto que el suministro de agua contaminada destruiría la base agrícola y el turismo de la zona, generando pérdidas de capital mucho mayores que las ventajas ofrecidas por la minería.
El agua como motor de la economía sostenible
Como alternativa a la industria extractiva, Nuevo México se está configurando como una economía sostenible centrada en la recreación al aire libre y la agricultura de precisión, además de la conservación de sus suelos y de su agua. La cuenca del río Chama atrae anualmente a miles de visitantes y da empleo a personas vinculadas a la pesca deportiva y al ecoturismo, actividades que dependen enteramente de la pureza de sus aguas.
Invertir en la salud de los bosques y los ríos es interpretar una «infraestructura natural» con rendimientos económicos siempre constantes y renovables, a diferencia de la minería que, por el contrario, agota el recurso e impone importantes pasivos medioambientales.
