En pleno bloqueo del estrecho de Ormuz, el American Petroleum Institute compartió un balance sobre el potencial económico de la zona centro-sur del Golfo de México, cuyo aprovechamiento podría traer grandes beneficios a la industria energética nacional.
Oportunidades en el Golfo de México
Situada en el Atlántico Norte, la gran cuenca se convirtió en un bastión para el mercado energético estadounidense y un polo para el asentamiento de las principales empresas petroleras que, en el contexto actual, cobraron una importancia crítica para Estados Unidos y los países compradores del suministro.
Mientras el mundo contabiliza las reservas disponibles para paliar la crisis energética, el gobierno de Donald Trump se apoya en la maquinaria productiva del Golfo de México para sostener que cuenta con los recursos necesarios para prevenir el desabastecimiento.
Según cifras registradas por el BOEM, la región es «la principal fuente de petróleo y gas en alta mar del país», dado que genera en sus plantas el «97% de la producción energética de la plataforma continental norteamericana».
Para impulsar este exitoso circuito económico, en marzo el Departamento del Interior confirmó transferencias por el monto total de US$460 900 000 para Alabama, Louisiana, Mississippi y Texas, principales estados de la región.
«Estas inversiones amplían las oportunidades, protegen los recursos costeros vitales y garantizan que el Golfo de América siga siendo un pilar fundamental de la fortaleza económica de nuestra nación», defendió Doug Burgum, responsable de la cartera.
Para acentuar aún más el carácter estratégico de este punto geográfico, el API, en conjunto con la National Ocean Industries Association (NOIA), emitieron un informe elaborado por Energy and Industrial Advisory Partners (EIAP), en el que subrayaron las posibilidades de desarrollo energético en la región centro-sur de la cuenca.
«Se destaca la importante oportunidad que existe para fortalecer la seguridad energética y el crecimiento económico de Estados Unidos mediante la expansión del desarrollo energético en la nueva región centro-sur», puntualizaron. En esta línea, los expertos recomendaron «ampliar el acceso» al golfo para que más inversiones se asienten en el territorio y colaboren con el reforzamiento de la soberanía energética nacional.
«En un momento de creciente demanda global e incertidumbre geopolítica, ampliar el acceso refuerza la capacidad a largo plazo de Estados Unidos para producir energía en casa y construir el dominio energético», destacó Erik Milito, presidente de NOIA.
Principales beneficios
Con la mira puesta en las posibilidades de arrendamiento del Área B del Programa en el centro-sur, el documento subraya, en primer lugar, el abrupto incremento de las oportunidades de empleo. Según estimaron, podrían generarse hasta 133 000 puestos para 2040 «gracias al desarrollo en alta mar, la actividad de la cadena de suministro y el crecimiento económico general».
En términos financieros, determinaron que la expansión y el desarrollo energético podrían aportar hasta US$11 300 000 000 al PIB, además de atraer US$13 100 000 000 en inversiones y gasto industrial. Otro de los puntos señalados fueron los US$1 500 000 000 contabilizados como ingresos gubernamentales que ampliarían las arcas del Estado con ganancias provenientes de licitaciones de arrendamiento, alquileres y regalías.
Por último, se refirieron al salto en la capacidad productiva que, para 2040, se vería traducida en la fabricación de «470 000 barriles de petróleo equivalente al día, lo que contribuirá a satisfacer la creciente demanda con un suministro estadounidense seguro».
«Estos beneficios se suman a las operaciones existentes en el Golfo de América, que ya generan cientos de miles de empleos y producen aproximadamente 2 millones de barriles diarios», agregaron.
Estados Unidos quema reservas para paliar la crisis de Ormuz
Mientras tanto, la EIA reportó que, desde el 20 de marzo hasta el 24 de abril, el Departamento de Energía liberó un total de 17 500 000 barriles de petróleo crudo bajo el acuerdo de intercambio que estipula el retorno de las cantidades puestas en circulación.
