Estados Unidos se encuentra bajo una expansión energética, pero la dependencia de los combustibles fósiles está costando mucho dinero. La situación actual bajo el conflicto con Irán repercute directamente en los precios internacionales del combustible, como la gasolina, lo que está afectando a nivel económico a los estadounidenses.
El costo energético de la guerra impacta a los estadounidenses
Los precios energéticos siguen en alza en Estados Unidos, con foco directo en la gasolina. Millones de personas en el país usan autos a gasolina, pero los incrementos en los precios a consecuencia del conflicto geopolítico con Irán impactan directamente en el bolsillo de los consumidores.
Según los economistas, los precios pueden influir en los alimentos y otros productos que requieren de transporte. Además, los precios se reflejan en estaciones de servicio y en los pasajes de avión que han presentado un incremento de más del 23 % con relación al año pasado, de acuerdo con datos de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS).
Por su parte, datos de la Asociación Automovilística Estadounidense indican un aumento del galón de gasolina en un 6 % extra al mes de agosto, y un 36 % adicional con respecto al año anterior. Sin contar los incrementos en las tarifas energéticas en diversos estados del país, lo que indica que los combustibles fósiles están impactando la economía en la actualidad.
La dependencia de combustibles fósiles genera gastos millonarios para Estados Unidos
Mantener la dependencia de los combustibles fósiles está costando millones a los estadounidenses, a pesar de la postura a favor de la reducción del precio de la gasolina por parte del gobierno de Trump. De acuerdo con un análisis de Moody’s Analytics, la guerra con Irán ha dejado un costo de US$121 mil millones, relatando que a cada hogar en promedio le cuesta unos US$1760 adicionales.
Dicha cifra envuelve todos los gastos en general por la guerra, pero en el caso de los combustibles fósiles, corresponde cerca de US$930 millones por la dependencia de los mismos. De acuerdo con analistas y expertos en la materia, en la actualidad, los consumidores están bajo mucha presión financiera debido a las subidas de precio.
Sin embargo, cabe resaltar que, aunque esos costos tienen gran peso por el conflicto con Irán, es una muestra de que la dependencia de los combustibles fósiles es un riesgo para la economía. Una perturbación o interrupción en el transporte de energía, como sucedió hace meses en el estrecho de Ormuz, genera consecuencias de alto valor para los consumidores.
Por tanto, la volatilidad y falta de adaptación de los combustibles fósiles tiene un peso relevante en la economía, no solo en Estados Unidos, sino a nivel global. El dilema es que los combustibles fósiles, al tener tanta influencia, conllevan incrementos en la mayor parte de los aspectos, como electricidad, costos industriales, y motivan a disminuir el margen de maniobra de los presupuestos.
Fomentar inversiones renovables como salida de cambio ante la incertidumbre
Como el conflicto con Irán es un tema político que afecta a nivel global, muchos analistas abogan por un cambio en la economía y el sistema energético hacia fuentes limpias que no dependan del combustible fósil. La dependencia de este sistema genera costos volátiles que, en casos extraordinarios como ha sucedido con la guerra, son complicados de controlar.
Dicha incertidumbre puede ser reducida si se fomenta la inversión renovable y sustentable con sistemas adaptables a los cambios, en donde las condiciones externas tengan menor influencia. Además, con sistemas de almacenamiento se consolida la seguridad energética y la disminución de los costos. Incluso, el Banco Mundial vincula la seguridad energética con más empleos y crecimiento, eliminando la dependencia de combustibles fósiles de alto impacto económico en tiempos inciertos.
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