El organismo otorgó una subvención al centro tecnológico Texoma Semiconductor en el marco de su estrategia para reforzar la producción nacional de semiconductores. La inyección de US$24 millones busca «transformar» la industria local y asegurar el crecimiento a largo plazo de la comunidad, cuya productividad se vio afectada recientemente por las tormentas y tornados que azotaron a la región.
La EDA apuesta por la labor de Texoma para impulsar la manufactura tecnológica estadounidense
El avance de la inteligencia artificial y la expansión acelerada de los centros de datos trazaron el inicio de una nueva era tecnológica, marcada por una demanda creciente de insumos cada vez más especializados. Los semiconductores se encuentran entre los componentes electrónicos más importantes para la construcción de smartphones, computadoras, electrodomésticos en general, vehículos de combustión y eléctricos, procesadores de alto rendimiento para entrenar modelos de IA, etc.
Dado su rol en la electrónica moderna, países europeos y China ya cuentan con una cadena de suministro consolidada para su producción, aunque Taiwán continúa siendo el líder absoluto en el mercado internacional de la mano de la firma TSMC, la fábrica de semiconductores más grande del mundo. Por su parte, y con miras a consolidar el dominio energético y tecnológico en el panorama global, EE. UU. se apoya en NVIDIA, AMD, Intel y otras compañías para asegurar la fabricación doméstica.
En esta línea, la Administración de Desarrollo Económico (EDA) cerró recientemente un trato para financiar las operaciones del Texoma Semiconductor Tech Hub. Con US$24 millones, el organismo espera acelerar los procesos de fabricación. «Estos fondos impulsarán la producción y el desarrollo de tecnologías críticas y la formación de fuerza laboral», defendieron desde la EDA.
Según detallaron desde la Universidad Metodista del Sur (SMU), institución a cargo del Texoma Semiconductor, la inversión, sumada a US$4,8 millones procedentes de fuentes adicionales, se dirigirá a la concreción de tres iniciativas. En primer lugar, US$13 millones serán destinados al desarrollo de infraestructura compartida de semiconductores y a la creación de instalaciones especializadas para la fabricación de prototipos.
A continuación, US$6 millones servirán para ampliar la educación y la capacitación de los empleados del sector. Finalmente, US$5 millones se invertirán en el apoyo a pequeñas empresas y emprendedores de tecnologías emergentes, y a la comercialización de sus propuestas.
Una medida para dinamizar la economía local tras los destrozos provocados por fuertes tormentas
Cabe destacar que el dinero proviene del Programa de Subvenciones Suplementarias para Desastres, correspondiente al año fiscal 2025. La suma forma parte de los US$1450 millones que la EDA encauza a la recuperación de las economías de aquellas áreas que fueron designadas como «zona de desastre mayor» a raíz del impacto de huracanes, incendios forestales, tormentas severas e inundaciones, entre otros eventos meteorológicos extremos.
La entidad apunta a compensar los daños a la región con el aumento de la actividad productiva en un sector clave para la economía federal. «Este proyecto respaldará los esfuerzos de reconstrucción en las comunidades afectadas, al tiempo que transformará la trayectoria de sus economías para impulsar la prosperidad económica», afirmó Ben Page, subsecretario adjunto y director de Operaciones de la EDA.
Cabe destacar que el anuncio llega luego de que el Departamento de Energía confirmara la entrega de US$19,3 millones de financiamiento para proyectos de investigación sobre minerales críticos, también liderados por la SMU.
El papel de la Universidad Metodista en el desarrollo tecnológico nacional
La apertura del Texoma Semiconductor Tech Hub en 2023 y la designación de la SMU como entidad líder confirmaron a la institución educativa como polo de la innovación tecnológica, al concentrar el potencial universitario y la tecnología de última generación necesaria para concretar proyectos ambiciosos.
Al respecto, Jay Hartzell, presidente de la universidad, resaltó que su ubicación en Dallas brinda «una enorme ventaja para conectar la experiencia académica con una próspera comunidad empresarial». El funcionario también valoró el respaldo del gobierno federal en su misión de «atraer y desarrollar la próxima generación de talento industrial estadounidense».
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