El Center for American Progress (CAP) se pronunció sobre la suba del costo de la electricidad en EE. UU., impulsada por el conflicto con Irán y el bloqueo de Ormuz. En este contexto, hizo un llamamiento a la clase política a no recurrir a medidas de alivio temporal e invertir en fuentes limpias que garanticen eficiencia energética a largo plazo.
El CAP apuesta por las renovables
El aumento del consumo de electricidad llamó la atención de las autoridades públicas y los actores del sector privado, que deben responder a una demanda creciente que sobrecarga la red tradicional, principalmente alimentada con gas natural. La multiplicación de los centros de datos de la IA, la electrificación paulatina del transporte y el incremento del uso de electrodomésticos refrigerantes en pleno verano son factores que confluyen y exigen soluciones alternativas para ofrecer seguridad energética a precios accesibles.
En este escenario, cobraron fuerza los paneles solares y los proyectos eólicos, al tratarse de tecnologías ampliamente desarrolladas en EE. UU. que, además de asegurar la reducción de las emisiones contaminantes en sus operaciones, brindan garantía de asequibilidad al prescindir del suministro fósil que se cotiza diariamente con la prolongación de los enfrentamientos en Medio Oriente.
«A medida que la guerra de Irán eleva los precios de la energía y las olas de calor cubren gran parte del país, las facturas de electricidad de los estadounidenses están aumentando», observó al respecto el CAP. En esta línea, el organismo destacó el aporte de las fuentes limpias de camino a reducir el peso de las facturas.
Asimismo, los expertos señalan la importancia de consolidar la eficiencia energética para garantizar que la transición hacia las renovables sea asequible, dado que el costo de infraestructura de las mismas también es elevado. En este escenario, el centro propone conservar los programas de ahorro a largo plazo mediante mecanismos de financiamiento que no recarguen las facturas.
La «trampa» de la eficiencia energética
Paralelamente, el informe del CAP señala su preocupación sobre la decisión de algunas autoridades estatales de eliminar los recargos incluidos en las cuotas del servicio eléctrico para financiar proyectos de energía limpia a largo plazo, como una medida idónea para paliar el aumento de la electricidad. Desde su perspectiva, se trata de una iniciativa contraproducente que apenas pone paños fríos a la problemática emergente.
«En lugar de sacrificar los ahorros derivados de las inversiones en eficiencia energética en aras del ahorro inmediato, los estados deberían combinar las inversiones a largo plazo con políticas que protejan simultáneamente a los consumidores en el corto plazo», sugirieron desde la organización. De esta manera, el CAP resaltó la conveniencia de apostar por programas que generen ahorros significativos, como el de Washington D. C., que promueve el aislamiento térmico, electrodomésticos eficientes y mejoras en los edificios para reducir el gasto energético.
«Desde 2011, se invirtieron aproximadamente US$360 millones en estos esfuerzos, generaron un ahorro bruto estimado de US$2200 millones en la factura energética total para todos los residentes y las empresas del distrito, o alrededor de US$6 de ahorro bruto por cada US$1 invertido», puntualizaron.
Además de Washington, otros estados comprobaron los beneficios de mantener las estrategias eficientes. Tal fue el caso de Rhode Island y Massachusetts, que también evaluaron propuestas para recortar presupuestos en eficiencia energética, que terminaron rechazando o revirtiendo al reconocer que destruían importantes beneficios económicos y empleos locales a futuro.
La alternativa del CAP
Para el centro, un camino más fácil para resolver el dilema de la suba de la electricidad es hacer que los propietarios de los centros de datos paguen por su consumo y «cubran los costos de mejoras en eficiencia y en la red eléctrica». Como ejemplo, cita el caso de Virginia, el estado con mayor concentración de instalaciones de IA, y donde Abigail Spanberger ordenó que las big tech respondan por tarifas diferenciales, acordes a su consumo, mientras continuó financiando iniciativas como la colocación de bombas de calor en hogares de bajos ingresos.
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