La organización ambientalista respaldó las inquietudes de la comunidad de Ohio en torno al aumento de las facturas de electricidad que traería aparejado el funcionamiento de los centros de datos, ante la sospecha de que los planes de ampliar la infraestructura de la red estén proyectados sobre especulaciones.
La revolución de la IA plantea dudas sobre la distribución de su costo energético
Con la conducción de Donald Trump y bajo una agenda energética y tecnológica orientada a consolidar el liderazgo geopolítico estadounidense en la era de la inteligencia artificial, el país se convirtió en semillero de miles de centros de datos, algunos ya operando y otros en plena construcción, que prometen ser el motor del desarrollo económico.
Sin embargo, la expansión de la infraestructura crítica de la IA no estuvo exenta de polémicas: al conocerse la cantidad de electricidad y agua que requieren estas instalaciones para operar, se abrió paso en las comunidades la discusión acerca de las desventajas ambientales y económicas que traerían a los contribuyentes.
Grupos ambientalistas de renombre, como Sierra Club, se hicieron eco de las principales preocupaciones sobre la gestión de los recursos hídricos locales y la emisión de gases contaminantes a la atmósfera, propiciada por la quema de combustibles fósiles necesaria para obtener la electricidad que abastece a los centros.
Paralelamente, crecieron las sospechas sobre la posibilidad de que el precio del servicio eléctrico se incremente como respuesta al aumento del consumo energético de la IA. De esta manera, ciudadanos de distintos puntos del país temen que el costo del desarrollo tecnológico se traslade a sus facturas.
Al respecto, el presidente del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes, Brett Guthrie, remarcó la necesidad de contar con un encuadre normativo que blinde a los habitantes de pagar por los megaproyectos de las big tech, aunque ratificó la postura del organismo a favor de impulsar la instalación de centros de datos para llevar la IA un nivel más allá.
En Ohio, estado que cuenta con 240 centros de datos, según Data Center Map, la discusión sigue vigente y se alimenta con las predicciones de la empresa proveedora Ohio Power Co., que estima que el consumo se triplicará dentro de una década. Además, Food & Water Watch señaló la situación de las obras que no llegan a término, planteando que la especulación financiera puede llevar a las comunidades a pagar precios excesivos por proyectos fantasmas.
El consumo de los centros de datos, ¿mito o realidad?
Food & Water Watch difundió información facilitada por el medio especializado en energías limpias Canary Media, que profundizó en el problema de la especulación financiera. El periódico recogió los dichos de Jonathan Koomey, investigador de Koomey Analytics, que subrayó que, mientras las proveedoras de electricidad dan por sentado que los proyectos de centros de datos marcan un pico de demanda, existe incertidumbre sobre el consumo real que conllevará su funcionamiento.
Koomey explicó que la tecnología es cada vez más eficiente, por lo que es probable que las instalaciones de la IA del futuro consuman menos que las actuales. Desde esta perspectiva, los aumentos que los habitantes de Ohio ya están pagando serían injustificados. «Vimos cómo la demanda proyectada se convirtió en justificación para gastos enormes, costos de capacidad récords y afirmaciones urgentes sobre la fiabilidad de la red», afirmó Brad Belden, miembro del grupo de Energía de la Asociación de Fabricantes de Ohio.
Desde la vereda opuesta, la empresa PJM desmintió las versiones que apuntan a la existencia de un «mito» sobre el consumo de la IA, y acusó a la Asociación de Fabricantes de emitir dichos «irresponsables», que niegan la realidad evidente de que el sistema eléctrico actual no está listo para acompañar el desarrollo tecnológico y requiere inversiones para su ampliación.
Ohio sufre el aumento de facturas
Al margen de la discusión, Canary Media aseguró que los usuarios de la región pagan cargos diez veces más caros desde mayo del año pasado a PJM. En parte, el informe apunta a la falta de fuentes renovables que respalden a la red y amortigüen las subas, además de respetar las metas globales de descarbonización.
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