Según uno de los últimos informes de la firma de análisis financiero Hedgeye, más del 36% de la fuerza laboral estadounidense trabaja, hoy por hoy, en formato «freelance» o independiente, una cifra que confirma que estas modalidades dejaron de ser un fenómeno marginal y ascendieron en el escenario principal del trabajo en la actualidad, convirtiéndose en un pilar estructural del mercado laboral en EE. UU., ya sea como fuente principal de ingresos o como un complemento a un empleo tradicional para generar ingresos extra.
De formato «de nicho» a un lugar central en la economía estadounidense
Un informe de la plataforma Upwork ya advertía en 2020 que 59 millones de estadounidenses podían reportar algún trabajo independiente en los 12 meses previos a su publicación, lo cual significaba que el 36% de la fuerza laboral de EE. UU. en plena pandemia estaba vinculada a las formas freelance de trabajo. Desde entonces, distintos reportes han confirmado dicha cifra, incluso manifestando aumentos estimados para 2026 de hasta un 8% y con expectativas de que la tendencia, de mantenerse, alcance un 50% de la fuerza laboral para 2028.
Otros informes, como el State Of Independence de 2025, de MBO Partners, incluso contabilizan más de 72,9 millones de trabajadores independientes, lo que equivaldría a un 45% de la fuerza laboral, incluyendo trabajos esporádicos y complementos independientes. Esto quiere decir que, más allá de la medición que se utilice, el piso se encuentra por encima del 36% que cita Hedgeye y el techo se aproxima a la mitad de la fuerza laboral.
Quiénes conforman el 36% de la fuerza laboral estadounidense
De acuerdo con los informes antes mencionados, el auge del freelance no se reduce solo a repartidores y choferes de apps, sino que también incluye a profesionales de alto nivel en tecnología, marketing, finanzas y consultoría, así como a creativos y diseñadores, a desarrolladores de software y especialistas en IA, y a técnicos y especialistas que combinan contratos por proyecto y empleos parciales.
Los estudios revelan que el trabajo freelance aporta más de US$1,2 billones anuales a la economía estadounidense y que, de acuerdo con una considerable mayoría de trabajadores, estos prefieren las dinámicas independientes por elección, priorizando la flexibilidad, autonomía y posibilidad de combinar varios clientes como principales motivos.
El interés de las casas de análisis
Para firmas como Hedgeye, que analizan la economía desde un punto de vista «macro», estos datos les permiten realizar distintas lecturas, como el hecho de que los hogares estadounidenses dependen en buena medida de ingresos volátiles, sensibles a cambios de ciclo o shock de demanda, algo importante para proyectar consumo. A la vez, se generan cambios en la forma de contratar talentos, ya que empresas de todos los tamaños utilizan cada vez más trabajadores independientes para proyectos específicos, en lugar de incorporar personal a una nómina fija, aún con el crecimiento reportado en el trabajo industrial.
Además, se generan distintas presiones sobre el sistema de beneficios sociales, ya que estas modalidades no encajan del todo en el modelo clásico de empleo asalariado y, por ende, millones de trabajadores quedan por fuera de esquemas tradicionales de salud, jubilación, seguros de desempleo, etc.
Los informes citados por la plataforma especializada Hedgeye sugieren que, si la curva de crecimiento se mantiene, los trabajadores independientes podrían representar una mayoría en EE. UU. para el final de la década, por encima del 50% de la fuerza laboral. Más de la mitad de los millennials y la Generación Z ya realiza algún tipo de trabajo freelance, de acuerdo con distintos estudios, y los reportes de Hedgeye sintetizan una transformación estructural del mercado laboral, que refleja que el empleo estable de tiempo completo está mudando a carreras construidas sobre proyectos, clientes y plataformas, un cambio que además condicionará tanto la política económica como las estrategias empresariales.
