La energía acelera el gasto público a nivel global; de acuerdo con IEA, países desarrollados como Estados Unidos le apuestan a mayor capacidad y diversificación. En los últimos años, políticas económicas enfocadas en inversiones energéticas han sido el eje central de las economías del mundo, ya que la energía se consolida como un elemento vital para el desarrollo y crecimiento a nivel industrial, social y tecnológico.
El gasto público en energía alcanza niveles históricos
Las economías globales están experimentando una situación particular con el gasto público, y es que el crecimiento exponencial de la energía conlleva mayores desembolsos de dinero del Estado. La inversión e innovación en nuevas tecnologías, especialmente de energías renovables, fomenta este incremento del gasto.
Los gobiernos han retirado apoyos de emergencia implementados en la crisis energética del 2022, luego de la pandemia, pero las inversiones en infraestructura siguen siendo potenciadas. De hecho, se apuesta por mejorar los sistemas eléctricos por encima de los niveles actuales, lo que consolida una nueva etapa económica enfocada en la energía.
De forma histórica, el gasto en energía representaba solo el 1 % de los presupuestos públicos en países como Estados Unidos. Sin embargo, desde el 2019 y 2020 las perspectivas cambiaron; en la actualidad, la energía juega un papel fundamental para el desarrollo, trabajo, innovación y economía. A nivel mundial, durante 2025 el gasto público en energías alcanzó el 1,4 % con más de US$ 405 000 millones.
Los gobiernos se han comprometido a invertir dinero en las redes eléctricas
Durante la pandemia de 2020 se presentó un incremento en el consumo energético, y varios países implementaron mecanismos de ayuda que, en consecuencia, aumentaron el gasto público, como por ejemplo en Estados Unidos la Inflation Reduction Act. Sin embargo, en la actualidad, el gasto público se remite a inversiones para mejorar la capacidad, eficiencia y alcanzar la transición energética.
Las tecnologías limpias han demostrado que requieren de inversión, pero que a futuro se convierten en un ahorro. Por ello, los gobiernos enfocan sus gastos y parte del presupuesto en innovaciones verdes que consoliden con eficiencia a la red eléctrica y les permitan disminuir costos en el largo plazo.
De hecho, IRENA demostró que la energía solar y eólica con baterías reduce costos operativos, así que se han convertido en una alternativa económica que busca integrar energías renovables como la solar y eólica al sistema tradicional. Desde 2015 a 2025, las inversiones alcanzaron cerca de 135 mil millones de dólares, incluyendo tecnologías renovables.
A fin de reducir el gasto público, se aprobaron diversas medidas, como la legislación para terminar algunos créditos fiscales destinados a nuevos proyectos solares y eólicos a partir de 2026 por parte de Estados Unidos, y en China, se eliminaron gradualmente los incentivos a proyectos renovables.
Modernizar la infraestructura energética es clave para el futuro
No obstante, aunque han intentado minimizar el gasto público eliminando incentivos y subsidios a nivel global, la modernización de infraestructura sigue siendo pilar fundamental. No solo a redes eléctricas, también están invirtiendo en transporte con combustibles verdes como autos eléctricos e híbridos que disminuyan la contaminación y emisiones al ambiente.
Si bien la crisis energética propició un aumento en el gasto público, en la actualidad, las inversiones son las que mantienen esos niveles elevados con el objetivo de modernizar las infraestructuras para alcanzar un futuro sustentable con tecnologías verdes que limiten las emisiones contaminantes.
El gasto público en las economías mundiales sigue creciendo y en parte depende del diseño de políticas públicas que cada país genere. Sin duda, incentivar hacia un impulso tecnológico con opciones verdes y eficientes es la meta global, pero también requiere de un alto desembolso de dinero. Un papel estratégico que inversiones y acuerdos como desarrollo de soluciones energéticas para los centros de datos que potencien el futuro para los próximos años, y a su vez, las economías globales.
