Los sistemas de cultivo de producción de maíz se dividen principalmente por el sistema temporal o secano y el sistema de riego, que suelen contar con enfoques tradicionales o tecnificados. A su vez, dependiendo de su cultivo, puede ofrecer ventajas económicas de acuerdo a su enfoque en los mercados competitivos, teniendo en cuenta que la mayor parte de la producción de maíz en el mundo se destina a la formulación de alimentos concentrados para diferentes rubros agrícolas.
Los sistemas de cultivo de maíz
El cultivo de maíz se desarrolla conforme a su sistema, bien sea el temporal o secano, el cual depende exclusivamente de las lluvias; es más económico debido a que no requiere de una infraestructura de riego, pero es vulnerable a las sequías durante etapas críticas del clima. Su régimen de riego, que utiliza tecnologías como el riego por goteo, optimiza el recurso hídrico, lo que permite siembras en periodos de sequía.
Por otra parte, se encuentra el sistema según el nivel de tecnología y manejo, mejor conocido como el sistema tradicional, el cual utiliza semillas criollas o nativas de la mano de obra manual o tracción animal; es decir, se procede a la utilización de ganado para su extracción y herramientas básicas.
Y por último, el sistema tecnificado o comercial, el cual emplea semillas híbridas o mejoradas genéticamente, se usa maquinaria eléctrica para la siembra y cosecha, fertilizantes químicos específicos y un control mecanizado o químico de plagas y malezas.
Maíz orgánico no transgénico (no OMG) vs. maíz convencional transgénico (GMO)
Jason Webster, agrónomo comercial principal de Precisión Planting y anfitrión de la serie InsidePTI, monitoreó la investigación que comparó la producción de maíz transgénico, no transgénico y orgánico en el mismo lugar, mostrando en dicha supervisión que el GMO mantuvo una ventaja en rendimiento, pero su economía cambió al incluir los costos de producción y las primas de mercado.
En el estudio realizado, se observó que el no OMG rindió 7.8 bushels (unidad de medida de volumen; 1 bushel equivale a 56 libras aprox.) menos por acre (área de terreno) que el sistema GMO, y el maíz orgánico rindió unos 30.4 bushels menos por acre. Con una prima de 25 centavos por bushel, el sistema No OMG generó más de US$90 adicionales por acre en retorno neto y el sistema GMO generó más de US$130 por acre.
Por otro lado, el sistema convencional usa un programa conocido por su alto rendimiento: labranza, fosfato diamónico, potasa, nitrógeno, híbrido transgénico, herbicidas convencionales y fungicidas. Mientras que el sistema no OMG requiere pocos cambios respecto al programa convencional.
Criterios a considerar por los agricultores antes de cambiar su sistema
Los ensayos no buscan reemplazar el maíz convencional, sino demostrar que se debe analizar más allá de un simple rendimiento. Siendo la producción orgánica un desafío de gestión mucho mayor en fertilidad y manejo de enfermedades, donde resulta importante utilizar productos biológicos de calidad.
Es de resaltar que la oportunidad real puede no estar en producir más bushels, sino en probar si menos bushels con costos de insumos menores y una prima confiable pueden producir más dólares por acre.
Por último, se debe considerar la labranza del suelo para controlar la maleza, tomando en cuenta el uso de diferentes herramientas mecánicas convencionales. O tecnologías avanzadas, como el desmalezador láser con IA Carbon Robotics LaserWeedee G. que reconoce los cultivos presentes y ataca la maleza pequeña que va creciendo.
En conclusión, el maíz es uno de los cereales más cultivados e importantes del planeta debido a su papel clave en la alimentación, la industria y la economía, que, independientemente del sistema utilizado por el agricultor, esta semilla cuenta con una gran diversidad genética e híbrida que le permite adaptarse a climas tropicales, templados y a diversos tipos de suelo alrededor del mundo.
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