En la actualidad, Estados Unidos afronta una situación clave; comenzó un despliegue químico masivo porque en la actualidad el país atraviesa una crisis en materia de salud agrícola, siendo que los herbicidas cubren el 96% de la superficie cultivada de maíz y soja, lo que hace que los condados con mayor uso del pesticida, como es el caso del glifosato, presenten tasas enormes a la media de linfoma no Hodgkin, lo que sería un tipo de cáncer que se ubica en la sangre.
96% de cultivos contienen variedades transgénicas
En lo que equivale a 160 millones de acres de tierra, según apunta el Servicio Nacional de Estadísticas Agrícolas, cubriendo más de 180 000 000 de acres de maíz y soja, remarcando que esta superficie es igual al tamaño de Francia, remarcando que se trata de un modelo de producción en donde la cifra de este año sostiene una marca estructural por alta demanda de biocombustibles y expansión de la soja.
Lo cierto es que en el 96% de estos cultivos revelan que son variedades transgénicas diseñadas para resistir aplicaciones de potentes agroquímicos; bajo la excusa de la aparición de grandes malezas, sobre todo los productores aplican mezclas más agresivas que aumentan la carga tóxica sobre el suelo estadounidense.
En cuanto a la evidencia que se estudia en relación al cáncer de sangre, se desarrolló un estudio epidemiológico del mes de mayo desarrollado por la organización Food & Water Watch en colaboración con Investigate Midwest, siendo que, utilizando datos cruzados del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) y el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), demuestran que el 71% de los condados con más uso de glifosato superan la media de cáncer.
Investigación y correlación entre la fumigación masiva con herbicidas
Si bien la investigación en este caso se la asocia de manera directa a la intensidad con la que se realiza el rociado de los cultivos en Estados Unidos, lo que implica que con tasas alarmantes de linfoma no Hodgkin, un tipo de cáncer en la sangre que afecta el sistema linfático que forma parte del sistema inmunitario que se origina en los glóbulos blancos.
Un detalle importante es que en estados como Iowa, el eje central del maíz, la correlación entre la fumigación masiva y los diagnósticos en etapa tardía es indiscutible porque a fecha de hoy, el Congreso de Estados Unidos presta atención con el debate sobre la inmunidad legal que afrontan las empresas químicas.
Asimismo, en el caso de la industria, busca una cláusula en la Farm Bill 2026 que impide demandas civiles si el producto fue aprobado con anterioridad por la EPA, por eso las organizaciones de salud exigen modelos menos dependientes de la química para proteger a las comunidades rurales. En cuanto, a la biodiversidad rural, la saturación química de los suelos provoca una caída drástica en las poblaciones de polinizadores nativos.
Litigio en la Corte Suprema y lo que sostiene la OMS
En las últimas semanas, la Corte Suprema marcó que la solicitud de Bayer que sostiene la aprobación de la EPA buscando invalidar reclamos por falta de etiquetado y frena las demandas masivas por el uso del glifosato porque la empresa busca blindarse tras haber invertido US$10 000 000 en resolver litigios por el producto Roundup.
Contra el fallo de Missouri, es importante definir miles de juicios pendientes por cáncer porque, pese a los argumentos corporativos, la OMS ubica al glifosato como un químico con un potencial cancerígeno real para los humanos, pero la empresa insiste en la seguridad del herbicida, respaldándose en autorizaciones regulatorias que omitieron alertas sanitarias para los consumidores. Los productores planean sembrar 95 300 000 de acres de maíz, una reducción del 3% este año, y también la superficie de la soja crecerá un 4%, alcanzando los 84 700 000 de acres en la nación.
