Los anuncios de aranceles para el comercio internacional que reveló la administración de Donald Trump genera cierto malestar en México, por eso el gobierno mexicano se vio obligado a iniciar gestiones diplomáticas con Estados Unidos.
Tras el anuncio de una posible tarifa de 20.91% a las importaciones de tomate mexicano, el secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Julio Berdegué, informó que se abrirá una mesa de diálogo en los próximos días con autoridades de Washington para evitar la entrada en vigor de esta medida prevista para el 14 de julio.
En la conferencia de prensa del Gobierno federal, Berdegué aseguró que estas investigaciones antidumping no son inusuales, aunque cuestionó las acusaciones provenientes de agricultores estadounidenses, sobre todo del estado de Florida.
Para México, esta decisión podría ser un gran error
En juego están más de 2,500 millones de dólares en exportaciones mexicanas de tomate, un producto que representa una parte esencial del intercambio agroalimentario con Estados Unidos. Desde enero, México fue blanco de gravámenes del 25% sobre el acero y el aluminio, así como restricciones en el sector automotriz.
El funcionario federal insistió en que los señalamientos carecen de sustento técnico, Estados Unidos ya anunció aranceles a tomates mexicanos y ese es el problema, en ese aspecto su único efecto sería perjudicar a los consumidores norteamericanos.
Aunque algunos aranceles fueron suspendidos, las amenazas mantienen en espera al sector exportador mexicano. Mientras tanto, ambos gobiernos también negocian un acuerdo paralelo sobre el déficit en las entregas de agua del río Bravo.
El motivo por el que EE.UU quiere subir el precio del tomate mexicano
El Departamento de Comercio estadounidense indica que México incurre en “dumping”, es decir, vender tomates por debajo de su costo real, algo que Berdegué negó rotundamente. Según el Gobierno de México, se trata de una estrategia legal de productores floridanos que buscan limitar la competencia.
En este aspecto, el acuerdo que evitaba este tipo de represalias comerciales fue firmado en 2019, pero ahora se pretende revocar. Así, las autoridades estadounidenses estiman que las importaciones mexicanas perjudican a los agricultores locales.
Luego de mencionar lo de las importaciones mexicanas, es necesario aclarar que para los norteamericanos esto justificaría la imposición de una cuota compensatoria. Sin embargo, el impacto real recaería en los hogares de EE.UU, donde seis de cada diez tomates consumidos son de origen mexicano.
Estados Unidos generó una dependencia por el tomate mexicano
En 2023, el 99.8% de sus exportaciones de este fruto fueron hacia el país que preside Trump, alcanzando ventas por 2,562 millones de dólares. Si hablamos de cantidad, esto representó 1.8 millones de toneladas, según datos del Banco Mundial y la Secretaría de Agricultura mexicana.
Pero en cuanto a lo que respecta al nivel global, México aportó el 24.7% de la oferta de tomate, manteniéndose entre los diez principales productores, y en EE.UU, otros destinos importados son Canadá, Japón y varios países de Centroamérica.
El funcionario Berdegué, apuntó que no hay países capaces de suplir el volumen y calidad de tomate que envia México, también Sheinbaum pretende negociar una rebaja de aranceles, pero la imposición de aranceles, advirtió que encarecerá el producto sin resolver una supuesta “deslealtad” comercial.
El gobierno mexicano se encuentra molesto: no fue informado oficialmente
Según se pudo saber, el que la notificación formal sobre esta nueva medida no se hiciera llegar por las vías diplomáticas, despertó malestar ya que la presidenta Claudia Sheinbaum criticó que ni la Cancillería ni las Secretarías de Economía o Agricultura recibieron aviso oficial.
Cabe mencionar que, el mensaje fue enviado directamente a abogados privados en Estados Unidos. Por el lado de Sheinbaum, no escatimó en negar la posibilidad de dumping y que México no considera que sus productores estén violando las reglas comerciales.
Además, la líder mexicana lamentó que el Gobierno estadounidense haya tomado una acción tan sensible sin coordinación bilateral previa, pero México mantiene abiertos dos procedimientos contra exportaciones agrícolas estadounidenses.
