Pensacola quiere convertirse en uno de los nuevos puntos fuertes de la construcción naval en Florida.
La ciudad apunta a convertirse en un centro de construcción naval a escala industrial.
El gobernador Ron DeSantis acaba de firmar una subvención de US$9 millones para apoyar este proyecto, y el alcalde de la ciudad está convencido de que esto marcará la dirección que tomará Pensacola durante varias generaciones.
Pero ¿será realmente así o se quedará simplemente en una promesa?
Cómo se llegó a una millonaria subvención en Florida
El gobernador Ron DeSantis otorgó a la ciudad de Pensacola una subvención de US$9 millones procedente del Job Growth Grant Fund.
El dinero servirá para desarrollar infraestructura vinculada con el proyecto naval de Birdon en el puerto de Pensacola, que busca contribuir a las iniciativas de modernización y ampliación de submarinos y otros tipos de barcos.
La ayuda estatal se suma a otros US$76 millones que Pensacola consiguió de Triumph Gulf Coast para apoyar el proyecto.
Pero el proyecto es mucho mayor que estas ayudas públicas y contempla otras fuentes de inversión para poder desarrollarse por completo.
A principios de año, la junta de Triumph Gulf Coast aprobó fondos para apoyar la creación de la sede estadounidense oriental de Birdon America, así como sus futuras instalaciones de fabricación naval en Pensacola.
Esta aprobación representa una parte importante del trabajo necesario para impulsar la iniciativa, aunque todavía queda camino por recorrer antes de que las instalaciones estén funcionando.
DeSantis destacó el impacto que una inversión de este tamaño podría tener sobre la economía, los empleos y la base tributaria de Florida.
Por su parte, el alcalde de Pensacola, D.C. Reeves, considera que la industria marítima es mucho más que una parte esencial de la historia de Pensacola. Para él, forma parte del verdadero núcleo de la ciudad.
Una planta más grande que 7 campos de fútbol americano
Las instalaciones llegarían a cubrir aproximadamente 400 000 pies cuadrados de espacio de fabricación, donde se crearían alrededor de 2000 empleos manufactureros y relacionados como parte del Project Maeve.
No es algo fácil de ignorar.
El proyecto contempla dos grupos de empleos con salarios distintos que dan una imagen mucho más concreta de lo que se propone.
Cerca de 1437 de los nuevos puestos tendrían una remuneración bruta anual de US$68 000, mientras que los otros 563 llegarían a pagar US$112 000 al año.
De concretarse los 2000 puestos, sería el mayor proyecto de creación de empleo de la historia de Pensacola.
«Birdon será el mayor empleador de la ciudad», prevé el alcalde Reeves, quien ha prometido trabajar en un plan estratégico para preparar a los trabajadores locales para las futuras contrataciones.
Y ahí aparece otro de los grandes desafíos.
La ciudad deberá preparar suficiente mano de obra cualificada entre sus propios residentes antes de que las instalaciones puedan comenzar a producir a plena capacidad.
Al proyecto todavía le faltan piezas por encajar
El proyecto Birdon ya cuenta con importantes fondos públicos comprometidos, pero eso no significa que las instalaciones estén terminadas ni que los 2000 puestos ya existan.
Todavía queda convertir toda esa inversión y planificación en una planta capaz de funcionar a gran escala.
Los plazos y costos reales pueden cambiar durante el desarrollo, mientras que el número final de empleos dependerá de que el proyecto avance según lo previsto.
Según City of Pensacola, la iniciativa cuenta con un fuerte respaldo político a nivel estatal y local.
Pero los 2000 empleos y los 400 000 pies cuadrados de instalaciones todavía pertenecen al terreno de lo proyectado.
Los salarios anunciados de US$68 000 y US$112 000 también corresponden a los puestos que Birdon prevé crear si el proyecto se desarrolla según lo planeado.
La diferencia entre lo anunciado y lo construido se verá en los próximos años.
Pensacola tiene muchas esperanzas puestas en este proyecto. Cuenta con fondos públicos comprometidos, respaldo político y una empresa del sector que quiere desarrollar sus operaciones en el puerto.
Ahora el desafío será convertir los fondos, los planes de construcción y la estrategia de contratación en instalaciones y puestos de trabajo reales.
Si Project Maeve termina materializándose como está previsto, el noroeste de Florida podría vivir un importante cambio económico.
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