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Economía

Las temperaturas extremas representan una de las amenazas más graves para la producción agrícola global según la UNDRR

Por Luz Vaquero · 21 octubre, 2026 · 8:23 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Las temperaturas extremas representan una de las amenazas más graves para la producción agrícola global según la UNDRR
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Un reciente informe conjunto elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y la Organización Meteorológica Mundial, resaltado por UNDRR, indica que el calor extremo ha alcanzado el estatus de uno de los grandes impulsores de la crisis climática en el sector agropecuario y una de las amenazas más devastadoras. El calor extremo no puede ser ya considerado un peligro solo, sino que es un multiplicador de riesgo sumamente poderoso que impacta directamente sobre la seguridad alimentaria mundial, amenazando los medios de vida de miles de millones de personas. Las temperaturas extremas alimentan efectos negativos en los cultivos, el ganado, la pesca y los bosques del mundo, afirmando el nivel de vulnerabilidad sistémica existente y reforzando la necesidad de una respuesta mitigadora urgente.

El devastador impacto en los trabajadores y las cosechas

Las comunidades agrarias están en la primera línea de exposición ante esta crisis térmica abrumadora, que afecta actualmente a 1230 millones de personas en todo el mundo por su modo de vida. Los trabajadores agrarios tienen 35 veces más probabilidades de morir por la exposición al calor que la suma combinada de los trabajadores que pertenecen a otros sectores de la economía.

Durante 2021, las asfixiantes temperaturas causaron la pérdida de 470 000 millones de horas de trabajo a nivel global, un doble golpe de los riesgos elevados para la salud y la caída productiva que afecta desproporcionadamente a las mujeres rurales, que sufren altas exposiciones y carecen de los recursos suficientes para adaptarse. El caso de Punyab, Pakistán, es ejemplar: estas brutales crisis reducen drásticamente la diversidad de la dieta y los ingresos familiares, obligando a las mujeres a adoptar estrategias de supervivencia en detrimento de su propio bienestar físico. A nivel biológico, cada cultivo, cada animal y cada especie de agua tiene una amplia ventana de seguridad térmica, que suele estar entre los 77 °F y los 95 °F en las etapas críticas de su ciclo de vida.

La crisis de los océanos y del ganado

Los devastadores efectos del calor extremo se extienden sin piedad a los sistemas acuáticos, donde casi 8 de cada 10 poblaciones de peces comerciales están proyectadas a perder a lo largo de los años una enorme cantidad de su biomasa de la que dependen. El registro de observaciones desvela la existencia de tragedias ecológicas sin precedentes, como la ola de calor marino del Pacífico entre 2014 y 2016, que provocó el colapso de la cadena alimentaria, la inanición de millones de aves marinas y la clausura de importantes empresas pesqueras.

De manera parecida, una ola de calor destructiva en el mar de Bering entre 2018 y 2019 mató a cerca de 10 000 millones de cangrejos de las nieves, lo que significó la eliminación casi total del 90 % de su población. El aumento térmico del agua degrada el oxígeno disuelto y favorece la proliferación de algas nocivas, convirtiendo los hábitats en inhóspitos para la fauna. En la tierra firme, la situación que se proyecta para los grandes rebaños de ganado de cría y los bosques es alarmante y tenebrosa para el futuro de largo alcance.

Eventos compuestos y vulnerabilidad sistémica

El más evidente y destructor peligro asociado al calor extremo es su alta capacidad biológica y termodinámica para dilucidar eventos compuestos, donde múltiples peligros climáticos se entrelazan temporalmente para establecer catástrofes severísimas.

El más letal por su globalidad es la combinación directa de calor y sequía, un perverso bucle de retroalimentación en el que la alta radiación solar evapora rápidamente la humedad del suelo para enseguida inducir sequías repentinas que incrementan aún más la inusitada acumulación térmica en el aire. Entre 2022 y 2024, la nación de Marruecos ha padecido un evento compuesto devastador donde una severa sequía de seis años fue fuertemente neutralizada por continuas e intensas olas de calor que hundieron los rendimientos productivos.

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