Durante casi 50 años, una central nuclear devolvió agua caliente a una zona de Barnegat Bay, en Nueva Jersey.
Los animales que vivían cerca estuvieron expuestos a esas condiciones durante décadas. Pero en 2018, la central cerró y la descarga de agua caliente se redujo drásticamente.
Los científicos aprovecharon el cambio para estudiar qué ocurría con los animales que viven en el fondo de la bahía.
Encontraron que algunas especies comenzaron a disminuir, mientras que otras se hicieron más comunes. Sin embargo, los cambios fueron menores que las variaciones naturales de la zona.
Una descarga que duró casi medio siglo
Oyster Creek comenzó a funcionar en 1969.
Como parte de su operación, necesitaba grandes cantidades de agua para refrigerar sus equipos. La tomaba de cursos conectados con Barnegat Bay y después la devolvía a través de un canal de descarga.
La diferencia estaba en la temperatura: el agua regresaba aproximadamente 11 °F más caliente.
Durante décadas, esa descarga afectó principalmente a los sectores cercanos a la planta, donde podía modificar las condiciones para los animales que vivían allí.
Algunas especies toleran mejor las temperaturas altas, mientras que otras prefieren aguas más frías. Por eso, el calor podía favorecer la presencia de unas y limitar la de otras.
La central cerró en 2018 y el flujo de agua utilizado para refrigeración se redujo cerca de un 95 %.
Después de tantos años, los investigadores tenían la oportunidad de comparar lo que ocurría antes y después de que casi desapareciera esa descarga.
Qué ocurrió con las casi 300 especies estudiadas
El estudio se centró en los pequeños animales que viven sobre el fondo de la bahía y entre los sedimentos, como gusanos, moluscos y crustáceos.
Aunque no siempre son visibles, muchos sirven de alimento a peces y otros animales.
Los científicos analizaron registros de casi 300 especies y encontraron que, después del cierre de Oyster Creek, había disminuido la cantidad total de invertebrados.
También observaron cambios en las especies presentes.
Algunos organismos asociados con aguas cálidas perdieron presencia, mientras que otros, que suelen encontrarse en aguas más frías, se volvieron más comunes.
Las diferencias se notaron especialmente cerca del canal de descarga, donde el agua caliente había tenido mayor influencia durante décadas.
Sin embargo, los investigadores encontraron que estos cambios eran relativamente pequeños frente a las variaciones naturales que se producen en la bahía.
¿La bahía está volviendo a la normalidad?
Aunque la presencia de especies asociadas con aguas más frías podría parecer una señal de recuperación, los científicos advierten que la situación es más compleja.
La cantidad de animales que vive en una bahía no depende únicamente de la temperatura. Las mareas, las estaciones del año y las condiciones de cada sector también influyen.
De hecho, el estudio encontró que estas variaciones naturales tenían un efecto mayor que los cambios relacionados con el cierre de la central.
Una posible explicación es que muchos de los organismos que viven en Barnegat Bay ya están acostumbrados a un ambiente donde la temperatura y la salinidad cambian constantemente.
Por eso, no se puede atribuir todo lo ocurrido después de 2018 a la desaparición de la descarga de agua caliente.
Tampoco significa que la bahía haya recuperado las condiciones que tenía antes de que Oyster Creek comenzara a funcionar.
Lo que sí pudieron comprobar los investigadores es que, después de reducirse la descarga térmica, cambió la abundancia de algunos animales y la composición de las comunidades del fondo.
El estudio muestra que retirar una fuente de calor que estuvo presente durante décadas puede influir en la vida marina, aunque las condiciones naturales del lugar también tienen un papel importante.
Todavía será necesario seguir observando Barnegat Bay para conocer cómo evolucionan estas comunidades con el paso de los años.
Puedes revisar el estudio completo en: Piper, S., Grothues, T. M., Petrecca, R., & Taghon, G. (2026). Cooling water effluent restriction effects on a Mid-Atlantic estuarine infaunal invertebrate community. Journal of Coastal Research, 42(5), 853–861. https://doi.org/10.2112/JCOASTRES-D-25-00050.1
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