La Agencia Internacional de la Energía (AIE) pone de manifiesto que la expansión de la demanda de energía mundial se llevó a cabo por una combinación de fuentes de energía, lideradas por la tecnología solar fotovoltaica, con el gas natural en senda de mero acompañante. El avance del consumo de electricidad desbordó ampliamente el de la demanda de energía mundial. Dicha marcha refleja un cambio estructural muy profundo en las pautas de suministro y consumo de las principales economías del planeta.
Hito histórico de la energía solar y respaldo con el gas natural
Por primera vez en toda la historia, una fuente renovable moderna se proclamó como la mayor fuente individual de aumento de la demanda global. Logró satisfacer más del 11% del crecimiento de la demanda energética mundial, un hecho extraordinario, dado que solo se trata de una tecnología que se venía desarrollando, pero no plenamente consolidada.
La energía solar fotovoltaica logró la cima de un hito tecnológico sin igual, no solo el pasado año, sino también fuera de los momentos de recuperación económica tras las crisis. El gas natural le sigue de cerca, aportando un 17% del aumento de la demanda global y reafirma así su rol estratégico como combustible de transición y respaldo en lo que hace referencia a la capacidad técnica en el sistema.
En conjunto, la amplia contribución de las fuentes de bajas emisiones como la energía solar, eólica, nuclear, hidroeléctrica y otras desviaciones renovables aportó casi el 60% del crecimiento de la demanda en el mundo. Se añadieron 800 gigavatios de capacidad renovable cada año.
La consolidación de la era de la electricidad y el impacto que tienen los centros de datos
El informe técnico de la AIE confirma que el mundo ha formalizado, y de forma irreversible, su ingreso en la llamada Era de la Electricidad, dado que el consumo de energía eléctrica creció a una velocidad que superó por más de dos veces la velocidad de la demanda energética total.
Con unas tasas de expansión que rondaron el 3%, dicho sector se colocó por encima de las medias históricas de la última década de sus grupos de referencia, impulsado por una diversidad inmensa de usos finales en los edificios de las casas y de la industria pesada. Aunque la electrificación del transporte y las infraestructuras de computación masivas representan todavía una parte relativamente baja del consumo total, su fuerte período de adopción de colectivos está llevando a la modificación de las prioridades en las inversiones de infraestructuras de red.
En el territorio de los Estados Unidos de América, el fenómeno fue más acusado, donde se recoge el segundo mayor crecimiento de las exigencias de electricidad desde el año 2000, impulsado por una actividad manufacturera fuerte, inviernos más severos y la expansión acelerada de los centros de datos.
Las alteraciones del uso de los combustibles fósiles y un nuevo giro de las emisiones de manera global
Las pautas de uso de los combustibles fósiles tradicionales siguieron caminos muy distintos y especialmente dependientes de las condiciones climáticas y de sus peculiaridades regionales durante el período analizado. En China, el carbón se estancó debido al despegue de las renovables y a la ralentización de las industrias del cemento y del acero. Por el contrario, en EE. UU. se dio un repunte del 10% en su uso debido a comportamientos de sustitución de gas por carbón.
Por último, en el caso de la India, el uso de carbón para la generación de electricidad también registró una atípica disminución, que estuvo asociada, ante todo, con el inicio anticipado y la duración de la propia temporada de los monzones en dicha región de Asia. La AIE demuestra que el despliegue de las energías limpias constituye una estrategia fiable para amortiguar el impacto de la crisis.
