Estamos ante un escenario de destrucción masiva, por una ambición de Trump que nos dejará en peligro, si se llega a concretar. Hay una práctica que busca aumentar la energía y posicionaría a Estados Unidos como líder, consolidando su papel de potencia, pero deja en peligro algo más valioso: el planeta. Una destrucción como esta, puede que no tenga reversa.
Un plan de Trump puede acelerar la destrucción y ecosistemas
Sabemos que con la llegada de la tecnología y el mundo eléctrico, cada día necesitamos de mayor cantidad de energía. Quien posea la riqueza de un sistema energético estable, potente y sin limitaciones, se gana una gran ventaja frente a cualquier otra potencia.
Eso es lo que quiere Estados Unidos y Trump. Sin embargo, están dejando de lado un elemento aún más valioso que la energía: la vida del planeta. Sin una Tierra donde habitar, de poco o nada nos va a servir esa gran energía, pues no tendremos cómo ni donde usarla.
Su plan hace temblar a ecologistas y expertos en materia ambiental, pues podría marcar un antes y un después que no tendrá remedio. Se trata de la explotación de la minería marina, es decir, extraer minerales desde el fondo del mar a profundidades inimaginables.
Pero, ¿qué tan seguro es hacerlo? Esta práctica puede resultar en daños severos para los ecosistemas, para la fauna marina, e incluso para nuestra supervivencia. Por lo que, grupos ambientalistas como Greenpeace advierten de las consecuencias en el futuro.
¿Cómo afecta la minería marina a la vida?
Para entenderlo mejor, hay que ver toda la situación desde ambos puntos de vista. Se sabe que en el fondo del mar hay una cantidad ilimitada de minerales necesarios para la transición energética. Con ellos, la ambición de Estados Unidos por ser líder mundial, se concretaría.
Sin embargo, aunque esos minerales sean tan necesarios, supone un gran riesgo. Tal como la mina de oro que consiguieron al fondo del océano, implica muchos desafíos extraer este material. Las máquinas para la extracción atentan con la biodiversidad que lleva años en ese espacio.
Muchas especies ni siquiera han sido descubiertas, y de acuerdo con Greenpeace, pueden tardar hasta 50 años en volver a recuperarse. Ahora que el cambio climático es una realidad, y estamos haciendo la transición para mejorar, hacerlo a costa de los ecosistemas sería caer en el mismo círculo.
Pero no es solo esos daños evidentes, también crea contaminación acústica que perjudica a otras especies, aun a la distancia. La mayoría de los peces usan el sonido como comunicación, reproducción y alimentación, así que esto evitará que las especies se acerquen y emigren a otras partes.
Y sin contar los riesgos sociales y económicos, pues las comunidades pesqueras se verán afectadas en su actividad y alimentación. La minería puede dar empleos, pero también destruye el sector pesquero, que es una industria sólida en ciertas regiones.
¿Hay formas de evitarlo? Esto es lo que sabemos
Por su parte, Estados Unidos asegura que es una oportunidad económica. Trump autorizó la minería en aguas internacionales, lo que podría aumentar su economía, pero a un costo muy alto para el mundo. Y no es el único desastre que planea, pues desesperadamente buscarán combustible en bombas.
Más de 30 países, incluido México, se han unido para evitarlo, pidiendo medidas que garanticen la protección de los ecosistemas marinos. Sin embargo, las licencias están siendo autorizadas, y podría definir el futuro de la vida marina en los próximos años.
La única forma de frenar la ambición de Trump, que podría crear una destrucción de la vida marina, es declarando los océanos como patrimonio de la humanidad, y no como recursos comerciales. A su vez, fomentar la economía circular, reciclaje y no usar ecosistemas marinos para obtener minerales. La vida en la Tierra puede depender de los mares, y la amenaza con altas temperaturas no es un juego.
