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Energía

China llevó parques solares a más de 2300 condados y ayudó a recuperar vegetación en zonas degradadas, pero el mismo cambio produjo un efecto inesperado al reducir la diversidad de aves

Por Skarlett Soto · 1 septiembre, 2026 · 7:55 p. m. · 5 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
China llevó parques solares a más de 2300 condados y ayudó a recuperar vegetación en zonas degradadas, pero el mismo cambio produjo un efecto inesperado al reducir la diversidad de aves
Imagen generada con inteligencia artificial
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Dicen que los paneles solares nos ayudan a cuidar el planeta, pero ¿qué pasa con la naturaleza?

En China, uno de los países que más ha apostado por la energía limpia, la expansión de parques fotovoltaicos llegó a más de 2300 condados.

Pero un gran estudio acaba de mostrar un efecto secundario que pocos esperaban: en las zonas con mayor expansión solar se registró una menor diversidad de aves.

¿Cómo es posible que una medida pensada para reducir las emisiones termine afectando a la fauna silvestre?

Qué descubrió la investigación sobre la diversidad de aves

Un equipo de científicos, liderado por Huiming Zhang, de la Universidad de Ciencia y Tecnología de la Información de Nanjing, examinó cómo cambió la instalación de paneles solares en 2344 condados chinos entre 2014 y 2023.

En China, estos proyectos no se construyen solo donde hay más sol.

También se instalan de acuerdo con los planes de desarrollo del gobierno.

Esta condición permitió a los investigadores comparar lo que sucedía en las zonas donde las políticas renovables se aplicaron con mayor fuerza frente a aquellas con menor actividad.

Los resultados mostraron que las regiones con mayor expansión solar registraron una caída moderada en la diversidad de aves.

El efecto apareció tanto en las especies que viven todo el año en esos lugares como en las migratorias.

Una posible explicación está en la transformación del terreno, que puede alterar las zonas donde las aves descansan, anidan y buscan alimento.

Este impacto no se dio por igual en todo el país. Los efectos más fuertes se observaron en las regiones más prósperas y en áreas llanas o con vegetación.

En cambio, las especies asociadas a hábitats montañosos no mostraron cambios significativos, en parte porque las laderas escarpadas son menos adecuadas para instalar grandes granjas solares.

El fenómeno del «reverdecer inferior» y la degradación del hábitat

Uno de los hallazgos más interesantes del estudio tiene que ver con lo que los investigadores describen como un «reverdecer inferior».

Para cumplir con las normas de protección ambiental, muchas empresas acompañan la instalación de paneles solares con programas de siembra para recuperar la vegetación en terrenos alterados por las obras.

A simple vista, parece una buena noticia.

Las imágenes satelitales mostraron un aumento de la vegetación en algunas instalaciones solares. El problema es que esa nueva cobertura podía ser demasiado uniforme.

Un manto verde puede ayudar a fijar el suelo, almacenar carbono y reducir la erosión, pero no necesariamente ofrece la misma variedad de alimento y refugio que un pastizal natural o un paisaje agrícola más diverso.

Cuando disminuye la variedad de plantas, también puede reducirse la disponibilidad de insectos, flores y semillas que necesitan distintas especies de aves.

Por eso, el estudio plantea una cuestión que va más allá de conseguir que un terreno vuelva a verse verde.

También importa qué tipo de vegetación crece y qué animales pueden vivir en ella.

Claves para una transición energética en armonía con la naturaleza

China tiene como meta alcanzar la neutralidad de carbono en 2060.

Para conseguirlo, la energía solar tendrá un papel cada vez más importante, lo que obliga a pensar con cuidado dónde se instalarán los nuevos proyectos.

Una de las opciones que plantean los expertos es llevar más instalaciones hacia terrenos con menor conflicto ecológico y evitar, siempre que sea posible, transformar campos productivos o hábitats especialmente valiosos.

También existe otra posibilidad: aprovechar espacios que ya están ocupados por construcciones humanas.

Instalar paneles sobre techos de naves industriales, centros logísticos, estacionamientos y viviendas permite generar electricidad sin ocupar nuevas hectáreas de suelo.

Otra alternativa es estudiar con mayor detalle la biodiversidad y las rutas migratorias antes de decidir dónde construir un parque solar.

La agrivoltaica también puede ayudar en algunos lugares, permitiendo que la agricultura o el pastoreo compartan terreno con los paneles

El estudio no plantea que haya que frenar la expansión de la energía solar.

Lo que muestra es algo más complejo: no basta con instalar paneles y conseguir que el terreno vuelva a verse verde.

También importa dónde se colocan, qué había allí antes y qué tipo de ecosistema queda después.

El verdadero desafío de la transición energética será producir cada vez más electricidad limpia sin perder, por el camino, la biodiversidad que también se intenta proteger.

 

El artículo completo se encuentra publicado en la revista científica Science: Zhang, H., Zhang, A., Wu, K., Cai, Y., Li, S., Wang, S., Qiu, Y., Huang, S., & Phan, T. T. A. (2026). China’s solar expansion policy reduces bird diversity. Science, 393(6813), 831–836. https://doi.org/10.1126/science.aee0747

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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