El organismo dio a conocer nuevos datos que confirman la expansión del sector del combustible para aviones. En plena crisis energética por el bloqueo del estrecho de Ormuz, EE. UU. aprovecha sus recursos e infraestructura para posicionarse como proveedor clave a escala internacional.
EE. UU. quiere conquistar el mercado del combustible aeronáutico
Este lunes, EIA compartió estadísticas que reflejan el repunte de la producción de carburante para transporte aéreo. Con el sólido respaldo de la administración de Donald Trump, que está comprometida con la promoción de los hidrocarburos, el sector registra incrementos desde febrero.
La novedad resulta llamativa teniendo en cuenta la compleja situación que atraviesa la industria energética, por el impacto del desabastecimiento de los derivados del crudo y del GNL a partir del cierre de la vía marítima de Ormuz.
Ante la falta de provisiones, las empresas de transporte aéreo estadounidenses no tardaron en implementar una suba de los costos del viaje, hecho que ocasionó inquietud en los usuarios del servicio, que comenzaron a tomar dimensión de la repercusión global del conflicto en Medio Oriente.
Pese a las circunstancias, el reporte de la agencia subrayó el hito productivo alcanzado durante la última semana de junio con la generación de 2 000 000 de barriles por día. «Este aumento refleja tanto una actividad de refinería superior al promedio como cambios estratégicos para incrementar el rendimiento del combustible», detallaron.
Asimismo, destacaron la escalada de precios como un factor que impulsó la producción, dado el interés de EE. UU. en aprovechar el contexto para ofrecer al mercado un producto bien cotizado. «Las refinerías estadounidenses han maximizado la producción de combustible para aviones para aprovechar sus altos precios y márgenes», agregaron.
En concreto, señalaron los precios spot del combustible para aviones en la Costa del Golfo, que promediaron US$3,91 por galón entre marzo y mayo, duplicando los valores registrados a inicios de 2026. En línea, resaltaron el incremento del margen de refinación en la misma región y período, que promedió US$1,25 por galón.
El alza productiva también representó una reorganización en el esquema de las exportaciones, donde la potencia americana midió su capacidad con productores tradicionales del área, oriundos del Golfo Pérsico, cuya capacidad de abastecimiento se vio debilitada en los últimos tres meses.
Nace un nuevo proveedor
Históricamente, tanto Europa como Asia dependieron de las refinerías ubicadas en Medio Oriente para proveer a sus aeropuertos del combustible necesario. Sin embargo, el estallido de la guerra y la interrupción de las transacciones dejaron a los industriales locales fuera de juego.
En este escenario, y luego de haber llenado sus reservas, EE. UU. abrió el grifo para proveer insumos críticos al polo ARA (Ámsterdam-Róterdam-Amberes) y a Singapur, punto estratégico para el comercio en Asia. En contraste, EIA reportó la baja de las importaciones en la Costa Oeste, que ratifica la capacidad de autoabastecimiento.
El caso de los combustibles renovables
En mayo, el mismo organismo ofreció estadísticas alentadoras para el sector renovable de los combustibles de aviación. Según sus cálculos, una quinta parte de la producción nacional fue destinada a la exportación en la segunda mitad de 2025.
Como ocurre en otras áreas de la industria energética, la generación de queroseno se vio atravesada por la ola sustentable y dio lugar a la aparición de alternativas como el diésel renovable y el combustible de aviación (SAF), que se diferencian por sustraerse a partir de materia orgánica y garantizar la reducción de emisiones.
«50 000 barriles diarios de diésel renovable y otros biocombustibles» fueron vendidos a compradores de Canadá y Países Bajos. El salto representó un éxito para gigantes como HF Sinclair, que también incursionó en el mercado de los gasóleos limpios.
