El gobierno de Miguel Díaz-Canel hizo gala de las proezas obtenidas gracias al desarrollo del país en materia de energía solar, para compensar el déficit de hidrocarburos que dejó a la isla sin recursos suficientes para abastecer sus centrales eléctricas y causó el incremento de los apagones.
Cuba sobrevive al asedio de Trump y a los apagones
Desde el mes de enero, el país caribeño atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia. Convencido de que es prioridad erradicar a las células de la izquierda latinoamericana en el hemisferio, Donald Trump asestó un duro golpe a la economía cubana con la emisión y firma de la orden ejecutiva que restringió la llegada de petróleo a la isla.
El polémico documento, que suscitó cuantiosas críticas de parte de los líderes regionales y organismos internacionales de derechos humanos, estableció sanciones económicas para aquellas naciones que transaccionen crudo con la gestión comunista.
De esta manera, el presidente republicano utilizó el temor de los terceros estados a ser víctimas de su guerra comercial para cortar el flujo de crudo y aislar comercial y energéticamente a Cuba, con el único fin de agravar su condición económica y socavar la estabilidad del gobierno, heredero de la revolución de Fidel Castro.
En este escenario, el empeoramiento de las condiciones de vida se volvió un destino ineludible para los civiles inocentes, que comenzaron a sufrir en carne propia los efectos de la falta de suministro. Entre ellos, los apagones que desataron la furia de algunos sectores, que el viernes pasado avanzaron sobre una sede del partido oficialista en Morón (Ciego de Ávila), donde realizaron destrozos.
Sin embargo, la solidaridad de naciones extranjeras y el temor a que América Latina sufra las consecuencias de una nueva crisis humanitaria impulsaron a líderes como Claudia Sheinbaum (México) a pasar por alto las advertencias y continuar proveyendo de barriles a la isla.
En simultáneo, las autoridades de Rusia también se comprometieron a enviar ayuda material para paliar el desabastecimiento de víveres y descomprimir la presión sobre el gobierno amigo. Por su parte, Trump continúa firme en su decisión, a pesar de las numerosas solicitudes que le fueron extendidas para pedir por la revocación de la orden.
Y, hacia este miércoles, redobló la apuesta y deslizó que, pronto, tendrá «el honor de tomar Cuba» y podrá «hacer lo que quiera» con el territorio, rico en recursos naturales y potencial turístico.
El rol de la energía solar
En medio de la tensión, el régimen de Díaz-Canel defiende la narrativa de la resistencia y promueve las capacidades adquiridas por la pequeña nación que le permiten, en las complejas circunstancias, no claudicar ante los embates.
Tal es el caso de la inversión en paneles solares, que hoy constituyen una de sus fortalezas para paliar la falta de acceso al combustible fósil. Según reportó el Partido Comunista en su balance trimestral, publicado este jueves, el país está en vías de reducir la dependencia del crudo para producir energía eléctrica.
El breve informe detalla, por un lado, la recuperación de al menos 185 MW térmicos, además de reportar grandes logros en su plan de transición a la energía renovable, tales como la generación de entre el 49% y el 51% del total de energía diurna a partir de rayos solares, lo que constituye un aporte clave para ahorrar electricidad.
La revolución energética en cifras
Asimismo, subrayaron la instalación de más de 10 000 módulos solares en establecimientos de salud y educación, y 955 sistemas operando en viviendas aisladas, policlínicos y centros sociales. Otra conquista fue el cambio de matriz energética de 715 panaderías, lo que aseguraría condiciones esenciales para la provisión de alimentos.
Pero, lejos de limitarse a establecimientos estatales, la revolución sustentable también comenzaría a avanzar sobre el sector privado de la isla, en donde el gobierno registró 2247 negocios que instalaron sistemas fotovoltaicos.
Entre uno de sus mayores logros, la administración destacó la expansión de la red de gas manufacturado, que permitiría prescindir de la importación de gas licuado de petróleo. Según informaron, en los últimos tres meses se registraron 529 nuevos clientes, aunque la cifra permanece lejos de la meta de los 20 000.
